Opina Radio Clarín
El Uruguay se constituyó en el primer país que aprobó el Tratado entre el Mercosur y la UE; queda a la espera de Europa, firmado en Asunción el pasado 17 de enero. Aprobada antes en el Senado, en la Cámara de Representantes la ley fue votada por 91 diputados sobre 93. En el Uruguay, el Tratado con la Unión Europea nace con el respaldo de todos los partidos menos Identidad Soberana, cuyos diputados Gustavo Salle y Nicolle Salle –padre e hija- fueron los únicos que no acompañaron. Para el Uruguay, la coincidencia del Frente Amplio, hoy gobernante, con la Coalición Republicana, hoy opositora, representa un avance y un símbolo. Es un avance, porque confirma la vocación aperturista por encima de la diferencia de idearios económicos entre los dos bloques. Y es un símbolo, porque acercarnos a Europa nos devuelve a una de las raíces de la identidad rioplatense y muy específicamente uruguaya, ya que de Europa provino la mayor parte de nuestra formación filosófica, nuestro ideario político, nuestras escuelas artísticas y nuestra matriz universitaria y científica. Orgullosos de nuestra sangre americana, como nos enseñó a sentirnos el poeta Juan Zorrilla de San Martín, en el Uruguay sabemos que el pensamiento







