Opina Radio Clarín
El actual Presidente de la República Argentina, Javier Milei, surgió a la vida política al distinguirse como panelista de televisión, por la vehemencia con que defendía sus ideas económicas. Vigorizó su campaña subiéndose a los escenarios como rockero. Y denunciando al kirchnerismo, potenció su figura hasta ganar las elecciones de 2023. Al asumir, injurió a los diputados y senadores, por darse el gusto de pronunciar su discurso inaugural en la vereda del Congreso, dándole la espalda al edificio: es decir, ofendiendo a los legisladores. Se le toleró la actitud, a pesar de ser una guarangada mayor hacia las instituciones democráticas. La Argentina y el mundo fueron indulgentes con su rebuscada manera de asumir, igual que habían sido tolerantes con la fe del señor Milei en los diálogos con un perro muerto que lo inspiraría desde ultratumba. Al poco tiempo de desempeñar la Presidencia, Milei empezó a insultar a los economistas que discrepaban con él, calificándolos como “econochantas”. Enseguida, lanzó andanadas de insultos contra los periodistas que insinuaban errores o denunciaban corruptelas. La lista de periodistas insultados desde el sillón de Rivadavia supera largamente la treintena, figurando entre ellos los más acreditados de diarios emblemáticos, como La Nación y Clarín. Los





