Opina Radio Clarín
Desde el viernes pasado, se multiplicaron las confirmaciones de que se estaba avanzando en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, con mediación pakistaní. Precisamente el Presidente Donald Trump se quedó el fin de semana en la Casa Blanca, para actuar directamente sobre la encrucijada diplomática por la cual se resolvería la guerra que él, Trump, desató junto con Netanyahu. Pero a pesar de esos publicitados avances, anoche EE UU volvió a bombardear a Irán que, a su vez, volvió a acusar a la potencia norteamericana de violar la tregua pactada… para negociar precisamente. Tras semanas de estancamientos y amenazas, Washington y Teherán habían informado progresos en las conversaciones para acabar con estas hostilidades que han trastocado la economía mundial y dejan miles de muertos. Y el bombardeo dispuesto en la pasada noche NO contribuye para nada a satisfacer el hambre de paz que espolea a los pueblos de Medio Oriente y del mundo entero. Tampoco contribuye a la paz el anuncio del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de una intensificación de la ofensiva en Líbano. Los hechos están gritando una evidencia: la humanidad no puede vivir sometida al capricho unilateral de las grandes potencias, sin instituciones internacionales que se






