Opina Radio Clarín
A las 5 de la mañana de hoy viernes, asesinaron a golpes en la cabeza a un cuidacoches que vivía en la calle. La víctima fue hallada sin vida y con abundante sangrado, en el espacio para el público que está adelante de un carro de comidas situado desde hace años en la calle Paraguay al llegar a la Avenida Uruguay. De acuerdo con la información primaria, otro hombre se acercó al lugar cuando el cuidacoches estaba durmiendo, y sin discusión alguna lo agredió. Por lo que se sabe, la víctima tenía antecedentes policiales, pero era un hombre pacífico que se ganaba la vida con las propinas que le daban los automovilistas. Este crimen de hoy es uno más entre los que se cometen día por día en nuestra capital, pero tiene todas las singularidades necesarias para constituirse en un símbolo de las vidas arruinadas que deambulan de miseria en miseria. Todos sabemos la trabazón que hay entre la gente en situación de calle y el consumo de pasta base. Todos conocemos casos concretos de personas en desgracia que, delante nuestro, avanzan semana a semana en su abandono, en su flacura y en su soledad. El muerto de esta mañana





