Opina Radio Clarín
El 1º de Mayo, Día de los Trabajadores, es, junto con el 1º de Año, la jornada de mayor paralización pública y privada que vive nuestro Uruguay. Sólo trabajan los servicios esenciales, como la policía, la emergencia de salud, los hospitales, las guardias en las usinas… y también las radioemisoras, que brindamos un servicio de compañía que también es esencial… Establecida internacionalmente para rendirles homenaje a los mártires de Chicago –según evocamos en nuestro editorial de ayer-, en las costumbres nacionales la jornada del 1º de Mayo tiene color y sabor local. Es fecha firme para los asados de familia y de camaradería, hasta el punto que, desde hace años, el día en que las carnicerías venden más kilos de asado es precisamente el 1º de Mayo. Es fecha fija de concentraciones sindicales, que en nuestro país convoca la central única constituida por PIT-CNT para formular sus reivindicaciones y para señalar sus rumbos clasistas y políticos. Pero, por encima de esas costumbres, la fecha va mereciendo cada vez más una meditación profunda sobre el significado del trabajo, como expresión del hombre, como espacio para la siembra, como vocación y como destino. Trabajar es encontrarse consigo mismo, porque el trabajo nos






