Opina Radio Clarín
Un día como el de hoy, pero de 1787, es decir hace nada menos que 239 años, en la ciudad de Filadelfia, se firmaba la primera constitución de los Estados Unidos. Fue un día histórico para los norteamericanos, pero también para los latinoamericanos y particularmente para nosotros los uruguayos que supimos recoger de aquellas premisas republicanas e independentistas, los frutos más brillantes de un texto que se basó en las ideas de la ilustración y que a todas luces fue un modelo inspirador para la redacción de nuestra primera carta magna, jurada casi 43 años más tarde, que tuvo un claro basamento en las instrucciones del año XIII. La reseña histórica debe ser vista como un acontecimiento universal que marcó un nuevo modelo político y también social. Allí fue que se estableció por primera vez, nada menos que la separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Cuentan las crónicas que llegan hasta estos días, que aquel acto administrativo mereció la pena de cuatro intensos meses de acalorados debates, acalorados por la apasionante discusión de las ideas, y por el sofocante clima de un verano particularmente caluroso. A la sombra de aquel fuego constitucional, abrazada por las fervientes ideas de claro





