Opina Radio Clarín
Un grupo de efectivos del Departamento de Homicidios encontró en la mañana de este jueves a un hombre encadenado, dentro de una boca de venta de drogas en el barrio Peñarol. Los agentes llegaron a la casa para buscar a un requerido por presunta vinculación con un asesinato; y cuando ingresaron por la fuerza a la vivienda, se encontraron con el hombre que, según les dijo, llevaba tres días retenido y encadenado, sin que se le permitiera dormir, comer y ni siquiera ir al baño. Según su versión, los ocupantes de la finca lo obligaban a atender el punto de venta de drogas, como forma de pagar deudas que tenía por estupefacientes. El hombre fue rescatado y recibió atención médica. En la vivienda, los efectivos incautaron una piedra de pasta base, un arma de fuego y municiones. Para la policía, seguramente el caso quedó cerrado, pero para la sensibilidad pública merece y necesita quedar abierto porque constituye una muestra patética de las infamias con que se maneja el submundo de las drogas. El segundo inciso del artículo 52 de la Constitución establece: «Nadie podrá ser privado de su libertad por deudas», garantizando que el incumplimiento de obligaciones por alquileres o





