Opina Radio Clarín
Los creyentes católicos, los cristianos no católicos, los cultores judíos, budistas o mahometanos, junto a los laicos de todas las convicciones, debemos leer la Carta Encíclica que acaba de emitir el Papa León XIV, bajo el título MAGNÍFICA HUMANITAS –Magnífica Humanidad- cuyo tema es la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Mientras en el Uruguay nos sentimos cada vez más golpeados por la criminalidad organizada y la agresividad doméstica, y mientras sigue la matanza en Ucrania y Rusia y mientras –a pesar de la tregua de hace dos semanas- se reanudan los bombardeos entre Estados Unidos e Irán, crece la preocupación por el avance de la Inteligencia Artificial. En ese marco de angustia colectiva, la Inteligencia Artificial amenaza destruir fuentes de trabajo, sembrando aun más desocupación que la mucha que ya asola el planeta. Pero no sólo amenaza con matar empleos. Además, la Inteligencia Artificial amenaza la condición humana, pues –como bien ha observado el consagrado historiador Yuval Hararii- la Inteligencia Artificial no avanza sólo como una herramienta compleja y poderosa al servicio de los humanos que la manejen. No: amenaza como un agente capaz de adoptar decisiones en competencia con los humanos y






