Opina Radio Clarín
En la semana pasada secumplió la Tercera edición de las Jornadas de Contrabajo, con la participación de una decena de grandes intérpretes del instrumento mayor de las cuerdas. El acontecimiento artístico se desarrolló en los auditorios de la Facultad de Artes y del Museo de Arte Precolombino e Indígena. Fue un éxito artístico y de público, pero no fue noticia. Ocurre que en el Uruguay la música pura no es noticia, porque le pasa por delante la música impuesta por la industria del enteainment. Pero también ocurre que la vocación cultural y el entusiasmo por sentir, saber y crear subsisten en muchos cuyos nombres no salen a la palestra pero viven y luchan en la enorme siembra de grandeza que es la educación: la educación, pública o privada, formal o informal, masiva o de pequeños círculos. Los desarrollos teóricos y las obras estrenadas fueron muestras cabales de que la música nacional vive, y evoluciona, en un proceso de absorción de los empujes que nos llegan desde afuera y de conjunción con la herencia que nos palpita por dentro. En ese proceso dialéctico edificamos la identidad musical de nuestro Uruguay, lo mismo en la música sinfónica y de cámara que en






