Opina Radio Clarín
La NASA concretó el lanzamiento de Artemis II, la misión que marca el retorno de los viajes tripulados a la Luna después de 53 años. La aventura técnica y científica asombra por lo que es y estremece por lo que anuncia, ya que esta travesía destinada a circunvalar a la Luna es un experimento previo a instalar al hombree en el desierto lunar y habilitar viajes interplanetarios, empezando con un ya proyectado viaje a Marte. El viaje a la Luna cumple un sueño: un sueño, que inspiró miles de años del esperanzado jadeo humano por aprender, explorar y expandirse. Es una obra mayor que es una más entre la inmensa suma de obras mayores que el esfuerzo humano construyó a punta de sueños que vencieron a los fracasos. Esta expedición, como las anteriores de su género, se presenta como un prodigio tecnológico y como una prueba del poderío de los Estados Unidos, pero antes y por encima de la tecnología y el poderío es una muestra más del valor del pensamiento riguroso aplicado a la reflexión. Y sobre todo, es una prueba más de que la criatura humana puede realizar sueños tan atrevidos como vencer la gravedad y empezar a






