Opina Radio Clarín
La llamada Operación Trazador puso a la vista cómo una agencia de cobranza, con apariencia inocente, puede facilitar que los minoristas del narcotráfico cambien los billetes chicos que recogen del menudeo, en billetes grandes que entran al mercado financiero, disimulando su origen delictivo: es decir, lavando dineros mal habidos. También puso a la vista que un edil –de nombre Gonzalo Gómez- había contratado como “asesor” a un sujeto, de nombre Pablo Leiva, que en la semana pasada fue condenado por lavado de activos vinculados al narcotráfico. Tras semejante performance, se excluyó de la función pública a Pablo Leiva, y enseguida se despidió también a su hijo Lucio, que había sido contratado junto con el padre como asesor por el mismo edil Gómez. A su vez, el edil Gómez pidió licencia hasta que se aclare cómo se hacía asesorar por un copartícipe del negocio inmoral de los narcotraficantes. Como se sabe, el episodio no termina allí, ya que el pequeño local de cobranzas de barrio donde se hacía el trueque de dinero chico y “sucio” por dinero grande y “limpio” pertenece a la esposa de Jorge Gandini, ex senador y actual Director del Puerto por la minoría. Ello ha generado un





