Opina Radio Clarín
Otra vez se paraliza el puerto de Montevideo por un nuevo conflicto gremial. Con el paro de ahora, a pocos días de restablecer la actividad, vuelve a interrumpirse la salida de las principales exportaciones en el puerto más importante de la República. Y vuelve Montevideo a confirmar que, en pleno 2026, siguen vigentes las razones por las cuales hace largas décadas se ganó la calificación de Puerto Sucio. Las gremiales patronales emitieron una dura declaración en que piden declarar la esencialidad del servicio, sosteniendo que afecta al principal pulmón del Uruguay agroexportador. El pedido patronal ni sorprende ni parece que vaya a tener éxito. De hecho, integra la gimnasia obrero-patronal a que estamos acostumbrados, y que el Uruguay entero practica como si fuera un hecho de la naturaleza. Pero esto de tener a nuestro puerto mayor en paro constante NO es natural y NO es aceptable, porque la civilización ha creado caminos de negociación y convivencia sin guerra de clases y sin violencia en las personas ni en las cosas. Un Estado de Derecho moderno no puede ignorar los métodos de solución de conflictos sin daño, sin pérdidas de salarios por paros y sin pérdidas para el país por frenar






