EDITORIAL 777
01.09.26 Opina Radio Clarín. Sobre el asalto a la sucursal Pando del Banco de la República, ocurrido el 24 de agosto, el Dr. Pablo Caffarelli –joven y talentoso abogado- en su columna de Opinar volcó observaciones que no merecen pasar inadvertidas. El delito se perpetró a sólo siete cuadras de la Comisaría, cuyos efectivos llegaron recién 20 minutos después que recibieron el aviso de que al BROU lo estaban asaltando. Y esa demora y la lentitud de todo el operativo se debió a que en las horas previas a la Noche de la Nostalgia, los servicios de vigilancia se aprestaban a ordenar el tránsito y controlar el consumo de alcohol y drogas, con lo cual en la calle prácticamente no había policía. El problema fue –dice el Dr. Caffarelli- que mientras el Estado organizaba su gran operativo para controlar a quienes podían convertirse en un peligro por conducir alcoholizados o bajo los efectos de alguna sustancia, en Pando había otro grupo de personas que estaban organizando su propio operativo de seguridad, con bastante más precisión que la policía. El asalto “tuvo bastante poco de improvisación. Los delincuentes sabían lo que iban a hacer.






