Opina Radio Clarín
Hoy es fecha patria, signada por la valentía de los 33 Orientales, que cruzaron desde Buenos Aires a liberar la Banda Oriental de la dominación brasilera y a buscar integrarnos a las Provincias Unidas del Río de la Plata. La epopeya de los Treinta y Tres, al mando de Juan Antonio Lavalleja, retomó no sólo los esfuerzos militares de Artigas. Además, retomó el espíritu institucional que el Prócer había sembrado desde la Oración de Abril de 1813, cuando exclamó: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana.” La Cruzada Libertadora, con su lema “Libertad o Muerte”, nos fue un jalón mayor en la construcción de la independencia nacional, que, después de sinsabores y desvelos, se concretó en la Constitución de 1830. Desde entonces la Argentina y el Uruguay han mantenido la rivalidad de sus puertos que les viene de los tiempos del coloniaje, y al mismo tiempo han desarrollado la hermandad en sangre, sentimientos y cultura. Esa hermandad ha sobrevivido a dictaduras, diferencias ideológicas y rivalidades deportivas. Y de esa hermandad ha brotado una comunión artística que simboliza una página inmortal glorificada en las dos orillas del Río de la Plata: La Cumparsita –de cuyo estreno






