Opina Radio Clarín
La Terminal Cuenca del Plata y el sindicato alcanzaron un acuerdo, al cabo de cuatro meses de conflicto, con múltiples paralizaciones en el Puerto de Montevideo. Hay que celebrarlo, porque el puerto es pulmón y sangre de la economía entera de nuestra Banda Oriental. Hay que celebrarlo, porque si continuaba el conflicto íbamos otra vez en camino a ser declarados Puerto sucio y a sufrir las consecuencias de volver a ser los malos de la película. Ahora bien. Más allá de lo sindical, en todos los órdenes de la vida, cuando los conflictos se resuelven después de haberse agravado y se han prolongado por meses después que se han inferido daños a troche y moche… cuando eso sucede, todos -como personas y como ciudadanos- debemos preguntarnos ¿era necesario tanto esfuerzo y tanto daño para llegar a un acuerdo? El paro y la huelga son derechos garantizados por la Constitución, pero no son un bien para el trabajador ni para el patrón ni para la sociedad como economía ni como clima. Por tanto, todas las conciencias civilizadas debemos unirnos para reclamar que las negociaciones se profundicen y lleguen a buen fin sin necesidad de usar el recurso extremo de la paralización





