El viernes pasado, la movilización en la avenida 18 de Julio por el Día Intencional de la Mujer fue aprovechada por un pequeñísimo grupo para enarbolar la caricatura de una mujer judía, con la estrella de David en la frente, dientes de Drácula y cabeza atravesada por una lanza, La imagen se hizo viral en las redes sociales. Y no pasó inadvertida. El Comité Central Israelita resolvió denunciar el adefesio como una expresión de racismo. El Instituto Nacional de Derechos Humanos emitió este lunes un comunicado en el que deploró esta forma de manifestación. El Directorio del Partido Nacional condenó abiertamente el episodio. Y, a la vez, lo repudian múltiples organizaciones junto a ciudadanos notorios, de todas las creencias y todos los partidos. El artículo 149 bis del Código Penal establece: “El que públicamente, o mediante cualquier medio apto para su difusión pública, incitare al odio, al desprecio, o a cualquier forma de violencia moral o física contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico o su orientación sexual o identidad sexual, será castigado con tres a dieciocho meses de prisión.” Esa norma se introdujo en el Código Penal con la firma del Dr. Julio María Sanguinetti como Presidente de la República y de la Dra. Adela Reta como Ministra de Educación y Cultura. La ley se promulgó en 1989, hace 35 años, lo cual significa que hace más de un tercio de siglo que incitar al racismo, en el Uruguay es delito. Y como delito que es, debe ser investigado y castigado con arreglo a los procedimientos constitucionales y legales. No vale como excusa ni sirve como pretexto el conflicto desatado el 8 de octubre pasado por consecuencia de la invasión terrorista de Hamas a Israel, ni debe nublarnos el juicio la prolongación de los horrores que ocurren en la franja de Gaza. Ningún dolor por las brutalidades de un conflicto o una guerra nos autoriza a odiar genéricamente a una nación entera, máxime cuando dentro de esa misma nación hay muchos que claman y reclaman por la paz –que es precisamente lo que está sucediendo en Israel. A lo largo de los siglos, han sido muchos los pretextos para el fanatismo y el racismo. Pero por encima de todos esos pretextos, siempre se ha elevado el concepto de libertad como principio, como doctrina de vida y como ideal. Los empujes totalitarios nazi-fascistas ponen en riesgo precisamente las bases doctrinarias de la libertad. Por eso, desde las entrañas y las vísceras debemos asquearnos ante el intento racista del viernes pasado. Debemos asquearnos, sí, porque –por encima de los horrores de otras latitudes y aun de los horrores que han ocurrido entre nosotros- la esencia nacional de los uruguayos es inseparable del amor por la libertad y por el respeto al prójimo. Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.