Al completarse el elenco que habrá de gobernarnos a partir del 1º de marzo, los nombres van identificándose con los cargos y las personalidades comienzan a proyectar su imagen en las áreas que van a estar a su cargo.
En una democracia respetuosa de su ciudadanía, como es la que felizmente vive hoy el Uruguay, el veredicto de las urnas puede imponer renovaciones y sorpresas, pero todos acatamos a las nuevas autoridades. En este suelo regado por el ideario artiguista, hemos generado un señorío institucional propio, que está muy por encima de las vehemencias partidarias.
Desde ese señorío institucional, recibimos y saludamos a los nuevos equipos de gobierno, renovando la esperanza más allá de divergencias.
En esa actitud tan nuestra, nos va el bien público de la convivencia y la tolerancia, junto con la confianza en la buena fe del adversario –que es eso, adversario, y no enemigo.
Para cimentar a la República, esa actitud es condición necesaria pero no suficiente, porque hay muchas cosas de la vida pública que no dependen de la obediencia respetuosa que prestemos a cada gobierno legítimo, y, en cambio, dependen de los valores que cultivemos, del amor que entreguemos y de la pasión creadora que pongamos al servicio de causas nobles.
Un funcionalismo inmediatista ha buscado achicar el espacio de la cultura, suprimiendo o flechando la educación histórica, dejando de enseñar literatura clásica, desdeñando la filosofía e imponiendo música sin melodía y letras sin emoción. Radio Clarín combate esas tendencias, porque ellas achatan la sensibilidad pública y achican el horizonte humano, que –para ser humano precisamente- necesita nutrirse con sed de infinito.
Por eso, a la hora de dar la bienvenida a la rotación de los partidos en el gobierno y de saludar a los nuevos elencos, debemos renovar por dentro lo mucho de nuestra vida que no depende del gobierno, sino de nosotros mismos.
No esperemos, pues, todo de afuera. El Uruguay necesita que cada ciudadano sea un protagonista activo en la construcción del bien público.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.