Figura en la prensa internacional que el gobierno saliente del Dr. Luis Lacalle Pou adjudicó la confección de los pasaportes uruguayos a una empresa lituana sospechada de corrupción.

La noticia no le hace bien a la imagen del Uruguay en el exterior y no puede alegrar a la conciencia nacional y ciudadana.

El pasaporte es un documento de identidad ante el mundo, y su seguridad absoluta debe ser un timbre de honor cada vez que se hace cola en un aeropuerto, ya sea que se viaje por las alegrías del turismo o por los dramas laborales de la emigración.

Dolorosamente, fue la entrega de UN pasaporte –al narcotraficante Marset- lo que motivó la mayor crisis ministerial de este gobierno y es la confección de TODOS los pasaportes a emitir en los próximos tiempos, lo que queda en entredicho por haberse contratado imprimirlos en una empresa de Lituania, de nombre Garsu Pasaulis, cuya trayectoria y cuyos vínculos hacen temer que se produzcan pasaportes falsos que podrían terminar en manos de redes criminales en Rusia y Bielorrusia.

Es que, lejos de ser una compañía intachable, Garsu Pasaulis ha estado en el centro de múltiples escándalos internacionales. En 2024, el Departamento de Seguridad del Estado de Lituania y el Ministerio del Interior decidieron rescindir su contrato para la producción de documentos de identidad luego de descubrirse su relación con Viktor Shevtsov, un empresario bielorruso sancionado por la Unión Europea, acusado de ser un operador clave del dictador de Bielorrusia, Lukashenko. Este hecho llevó a que las autoridades lituanas declararan a la empresa como “no confiable” y prohibieran su participación en futuros contratos gubernamentales.

Pero el prontuario de Garsu Pasaulis no termina ahí. En Kirguistán la empresa se vio envuelta en un escándalo de corrupción tras haber ganado una licitación para producir pasaportes, lo cual desembocó en una crisis política por sobornos y tráfico de influencias. Y en Zimbabue, la empresa también fue objeto de investigaciones por presuntas irregularidades en la adjudicación de contratos de documentos de identidad.

Queda en pie la pregunta: ¿por qué se eligió a una empresa con semejante historial?

La obligación de aclarar el tema a fondo está muy por encima del cambio de gobierno, porque entran en juego las exigencias de veracidad propias del sistema republicano y las exigencias de defender la autoridad del documento mayor que tiene cada uruguayo ante el mundo entero.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.