En las próximas horas, cesará el Dr. Luis Lacalle Pou y asumirá la Presidencia de la República el profesor Yamandú Orsi, investido por la ciudadanía en el balotaje de noviembre pasado.

Concluirá el gobierno del Partido Nacional con la Coalición Republicana. Se iniciarán cinco años en los cuales el timón lo empuñará el Frente Amplio

Cuarenta años después de recuperar la libertad, todos los votantes de todos los partidos hemos conocido la victoria y la derrota, la alegría de los triunfos y la amargura de las derrotas.

Y a todos se nos ha evidenciado que, por muy contrapuestos que sean los signos políticos de quienes han ocupado la presidencia, cada gobernante deja sus huellas, que tendrán luces y sombras, aciertos o errores, pero que forman parte del tejido íntimo de la historia colectiva y hasta de la historia personal de cada uno.

El gobierno del profesor Yamandú Orsi hereda un Uruguay en paz y en libertad. Ese es un gran bien.

Pero debemos tener el coraje de enfrentar la verdad dura de que la paz nacional está siendo jaqueada por la agresividad, el fanatismo y los crímenes que nunca faltaron, pero hoy se potencian por los contagios del narcotráfico, constituido en crimen organizado.

Y debemos tener el coraje de enfrentar la verdad –también dura- de que estamos ejerciendo la libertad como mero “no te metás y vos pensá como quieras”, trivializando su contenido. Con eso, tenemos un Uruguay donde la competencia por el poder es mucho más fuerte que los debates de ideas y proyectos, lo cual se refleja no sólo en el empobrecimiento de nuestras campañas electorales sino en el vaciamiento conceptual de nuestro diálogo diario.

Al gobierno que entra, todos debemos desearle principismo, lucidez, tino y éxito.

Para ello, hace falta que el Uruguay vuelva a ser un semillero de ideas, como lo fue en los mejores tiempos del siglo XX.

Y para que sea un semillero de ideas, no bastan los decretos de ningún gobierno. Hace falta que cada ciudadano venza la pereza mental y sienta que ser ciudadano de una República es una alta responsabilidad.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.