Opina Radio Clarín                               miércoles 25.06.25

         El presidente de la República, Yamandú Orsi, convocó el lunes pasado una reunión interministerial para reforzar la atención que se presta a las personas que viven y duermen en la calle, tras haberse producido sucesivas muertes de congéneres por obra de la ola de frío que azota a nuestro país.

         A la vista de que el Instituto Uruguayo de Meteorología –el INUMET_ pronosticaba heladas, el primer mandatario pidió a los jerarcas implementar un plan urgente, disponiendo articular todos los mecanismos legales del Estado para asegurar que nadie duerma a la intemperie estos días.

         Tras el encuentro, las autoridades del Sistema Nacional de Emergencias, los ministerios de Desarrollo Social, Salud Pública, Interior y Defensa Nacional, y la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) coordinaron sus acciones.

         Después de la muerte de seis personas que vivían a la intemperie, el gobierno decretó una alerta roja, al efectivizarse el frío extremo que estaba anunciado. Esa decisión le dio a los agentes sociales y de salud la herramienta para retirar a las personas que estuvieran en la calle por la noche, por la muy lógica razón de que su vida a la intemperie corría peligro, sin esperar un diagnóstico médico, como bien explicó el Presidente Orsi.

          El efecto del frío de las personas sin techo no es ninguna novedad en nuestro Uruguay. Se produce todos los años, con más constancia que variantes. No da para que los partidos políticos se cobren cuentas, ya que dolorosamente hace dos décadas largas que venimos aceptando que haya congéneres que arrastren sus días sin casa, mesa ni baño, bajando desde lo humano hasta la frontera con lo instintivo y animal.

         Por eso, aplaudimos que ante la ola de frío se haya decretado alerta roja y se salga a la lucha cuerpo a cuerpo para salvar personas.

         Pero reclamamos que la misma batalla se libre también cuando el clima no aprieta, porque el horror de tener adultos y jóvenes mal viviendo en las calles no se justifica ni con frío ni con calor… y porque esas vidas arruinadas son una vergüenza para los sentimientos humanitarios que debemos cultivar por encima de los gobiernos, los partidos y las ideologías.

         Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.