La muerte del eminente médico Dr. José Honorio Leborgne Pueyrredón merece que todos los uruguayos hagamos un alto para rendirle homenaje a su inolvidable trabajo, concretado en temas de radioterapia aplicada al cáncer, que desde la prestigiosa Clínica Leborgne encaró con dedicación absoluta.

El gran historiador de la medicina, Dr. Antonio Turnes, escribió de Leborgne: “Luego de una vida sembrando enseñanza y asistencia, dejó honda huella de calidad humana y profesional. Fue un auténtico caballero, que prodigó su sabiduría con generosidad a cientos de colegas que le refirieron sus pacientes y los beneficiaron con su sagacidad clínica.

José Leborgne fue miembro de múltiples sociedades científicas nacionales y extranjeras, entre ellas fue miembro de honor de la Sociedad Francesa de Radiología, de la Sociedad Argentina de Radiología y de la Sociedad Chilena de Radiología.

Cumplió más de cincuenta años trabajando ininterrumpidamente en el Hospital Pereira Rossell. Allí fue jefe del Servicio de Radiología de Adultos y subdirector del Instituto de Radiología y Centro de Lucha Contra el Cáncer, al que su padre Félix Leborgne y su tío Raúl Leborgne habían contribuido a instalar y habían dado continuidad por décadas.

En el año 2005 fue separado de sus funciones por el presidente y colega Dr. Tabaré Vázquez, en un episodio que repercutió en la prensa, en la opinión pública y en los estrados judiciales. Leborgne siguió trabajando en el Hospital Italiano y siguió desarrollando su medicina con alma de investigador formada en la tradición francesa de la cultura médica.

Servidor público desde la empresa privada, el Dr. Leborgne fue un ejemplo de la clase de persona que el Uruguay debe seguir gestando: un estudioso capaz de pensar por cuenta propia, un hombre fuerte para enfrentar la adversidad, un servidor de valores universales en cada momento de su vida.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.