El gobierno argentino del Presidente Javier Milei gestionó y consiguió una medida cautelar por la cual un Juez de Buenos Aires prohibió que se difundan nuevos audios con grabaciones de Karina Milei, hermana del gobernante y Secretaria de la Presidencia.
Karina Milei fue denunciada desde hace meses por el episodio de las criptomonedas… y ahora la acusa de cobrar coimas un tan Spagnulo, que fue abogado de Milei y acaba de ser destituido del cargo de Director de Discapacitados.
La prohibición de que se difunda la voz de Karina Milei la habrá dispuesto un Magistrado judicial, pero no por eso deja de ser un abierto atentado contra la libertad: contra la libertad de información, contra la libertad de prensa y contra la libertad de comunicación, que son pilares de todo sistema democrático republicano.
Sólo en los peores tiempos de dictadura hemos conocido en el Río de la Plata limitaciones con semejante descaro.
Resulta paradojal –y más que paradojal, insultante- que semejante veda de voz gobernante la haya gestionado un gobierno presidido por alguien que se hace llamar libertario y termina sus discursos vivando a la libertad entre palabrotas y dicterios contra sus adversarios, a los que declara enemigos.
Pero la horrible torta tiene una frutilla encima: La Nación de Buenos Aires –diario mundialmente respetado, informa en estas horas que el juez Alejandro Patricio Maraniello –el que prohibió difundir los supuestos audios de Karina Milei, grabados clandestinamente en la Casa Rosada, tiene pendientes ocho denuncias en el Consejo de la Magistratura, cinco de las cuales son por casos de acoso sexual contra sus empleadas.
Desde nuestra visión republicana artiguista, nos suena a aberración, a burla y a befa.
Un cuadro así sólo en La Revista Dislocada de hace sesenta años o en los libretos de Sofovich de hace 15 o 20 años.
Lo cual debería servirnos para que nos vacunemos juntos, todos, contra los males de la simpleza, la liviandad y el “no-te-metás”, que son las grandes incubadoras de desplomes morales como el que ha vivido la Argentina, donde el combate contra una gobernante ladrona –que bien presa está- terminó liderado por un plantel de desquiciados sin conciencia institucional.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín