El próximo domingo será 2 de noviembre, Día de los Difuntos en el calendario nacional.

Es un feriado cuyo motivo pasa hoy casi inadvertido.

Desgraciadamente la generalidad de las conmemoraciones se viven cada vez más como jornadas de pausa laboral y como días festivos, desconectándolos de su origen histórico y del valor de lo que cada fecha conmemora u homenajea.

El Día de los Difuntos no merece esa desatención. Es jornada que se instauró como feriado laico, para que gentes de todos los credos acudan a los cementerios a entregar unas flores, un recuerdo o una oración en memoria de sus seres queridos.

El Día de los Difuntos se instauró para unirnos en la evocación, el respeto y la gratitud por los bienes que recibimos de nuestros mayores, con los que nos ligan vínculos de sangre, de sentimientos o de ideas, sin los cuales no seríamos lo que somos. La conciencia de esos vínculos no debería apagarse nunca, pero la realidad es que tal conciencia se desvanece, atropellada por el relativismo y el funcionalismo de la sociedad apurada de hoy.

Esa realidad es acompañada por otro hecho que también es real: al vaciar de contenido los feriados, al convertirlos en pachanga de feriados largos, dejamos de conmovernos, perdemos modelos y estrangulamos la facultad de admirar.

En un mundo desorientado y en un país que debe construir su destino, el vínculo con la historia y con los semejantes debe servirnos como impulso, como guía y hasta como vacuna contra los dolores emocionales y las tentaciones macabras entre las cuales vivimos.

Por eso, el Día de los Difuntos debemos vivirlo por dentro como un reencuentro espiritual con todos los que nos abrieron el corazón a los sentimientos y nos compartieron su experiencia de vida para inculcarnos cultura desde la cual salir a batallar día por día.

Abuelos, padres, hermanos y familia toda, maestros, profesores y amigos, parientes por sangre o por espíritu, de todos ellos somos deudores, en una cuenta corriente que no se cierra nunca porque es la vida misma.

Por eso, la jornada del próximo domingo, Día de los Difuntos, merece vivirse como una cita espiritual de todos con todos.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.