Nicolás Etcheverry Estrázulas es uno de los grandes pensadores del Uruguay contemporáneo.
Docente vocacional, profesor de filosofía y catedrático de Filosofía del Derecho, tiene la virtud de dirigirse a la persona común, hablándole claro y concreto.
Con la autoridad que le confiere dedicar su vida a desbrozar el camino espiritual que va desde el pensamiento hasta la acción práctica, suele insertar sus convicciones en la página de Cartas de los Lectores del diario El País. En la última publicación, planteó “un cambio de enfoque, una nueva perspectiva, una diferente forma de enfocar las cosas”, por la cual dejemos de criticar todo lo que nos rodea.
Señala que nos quejamos por la falta de seguridad, por la deshonestidad de muchos, por “la violencia física, verbal o psicológica que se expande como un incendio”, y por lo intoxicante y deprimente que es recibir malas noticias a diario. Y en esas quejas en cascada, nos olvidamos de algunas verdades que enumera, que no aparecen en los noticieros pero son verdades de a puño.
– “Las malas noticias circulan siete veces más que las buenas y el bien es mucho más silencioso que el mal.
– “Todavía hay muchas personas que trabajan honestamente y quieren seguir haciéndolo a pesar de las múltiples dificultades y contrariedades que afrontan.”
– Son muchos los docentes que siguen encariñados con sus alumnos y van a escuelas desmanteladas, deterioradas y distantes, a veces atravesando ríos o arroyos inundados para llegar en hora.
– Todavía quedan médicos y enfermeras que se vuelcan enteros para ayudar a sus pacientes con nombre y apellido, porque NO son un número ni se disuelven en una estadística anónima, y no están pensando en su escaso salario, las malas condiciones de trabajo o las horas demás que tienen que entregar.
– Sigue habiendo policías, jueces y fiscales que diariamente arriesgan sus vidas, o su salud física y mental, para defendernos de la delincuencia, la droga y el narcotráfico o las estafas de cuello duro y blanco.
– Hay muchos padres y madres que son conscientes de su responsabilidad a la hora de educar a sus hijos y por eso saben combinar el amor con la exigencia, los límites y la disciplina.
– Y sigue habiendo quienes cantamos el himno con orgullo, respetamos el escudo y la bandera, y amamos de verdad a la patria. Y sigue habiendo nobles ciudadanos que consideran y viven la política como un llamado para servir al país y el bien común de todos los ciudadanos, sin buscar otra recompensa que la de ser conscientes de cumplir su deber y sin recorrer otros caminos que los del diálogo.
Tiene razón el Dr. Etcheverry Estrázulas en poner en valor estas verdades, que debemos anteponer a las malas noticias que nos atropellan en malón, porque en el Uruguay tenemos fuerzas morales anónimas que, por encima de discrepancias, edifican juntas la verdadera infraestructura espiritual de nuestro bendito Uruguay.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.