Frente al error de la JUTEP, defendemos a la Constitución de la República.

La renuncia del Presidente de ASSE a los cargos privados que desempeñaba en mutualistas que son controladas o son contratadas por la propia ASSE, ha producido un alivio comparable al de la extirpación de un forúnculo: comparable por lo mucho que dolía y comparable porque el forúnculo es una infección— y las implicancias son al tejido moral de la Administración Pública lo que las infecciones son a los tejidos orgánicos del cuerpo humano.

Con su renuncia a ese multiempleo, el tema ha dejado de incumbir al Presidente de Asse, Dr. Álvaro Danza. Pero no por eso ha desaparecido la responsabilidad política por lo vivido y mucho menos se ha borrado el daño que recibió la autoridad de la Junta de Transparencia –la JUTEP- por haber declarado que era lícita -y admisible- una conducta que sus propios abogados le señalaron que era violatoria del cuarto inciso del artículo 200 de la Constitución.

Esa norma rotundamente dispone: “Tampoco podrán los miembros de los Directorios o Directores Generales de los Entes Autónomos o de los Servicios Descentralizados, ejercer simultáneamente profesiones o actividades que, directa o indirectamente, se relacionen con la Institución a que pertenecen.”

No hace falta mucha ciencia para entender esa regla, por lo cual el Directorio de la Jutep incurrió en grave falta cuando, contrariando el dictamen de sus asesores, no quiso enterarse de una incompatibilidad que saltaba a la vista.

Este no es un problema de derechas o izquierdas. Es un tema de Constitución.

Y cuando de Constitución se trata, no hay que alinearse y dividirse por partidos políticos o ideologías.

Cuando de Constitución se trata, hay que alistarse en la pasión por la obediencia a los principios de la norma básica, que nos une y nos debe unir a todos.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.