El Dr. Hablo Caffarelli es uno de los abogados de las nuevas generaciones que se preocupan no sólo por sus casos particulares sino por el interés general y el bien común. Como escritor y publicista, saca a la luz lo que muchos sienten y piensan, pero lo callan.

Su última publicación, en el semanario Opinar, encara la propuesta del Ministerio de Transporte y Obras Públicas de hacer un soterramiento a todo lo largo de 18 de Julio, para facilitar que circule una flota de ómnibus articulados. Y observa que es verdaderamente llamativo que “siendo viable un túnel de esa magnitud, no pensemos en un sistema de transporte digno del siglo XXI”, con subtes eléctricos, rápidos y confortables, trenes ligeros de corta y mediana distancia, elevados… y tranvías modernos, limpios, silenciosos.” Señala Caffarelli: “Todo eso existe, funciona y se financia. Pero aquí, curiosamente, lo descartamos.”

Y enseguida se pregunta: “¿Por qué ómnibus y no trenes o tranvías? La respuesta es sencilla y brutal: porque lo que se protege no es la movilidad de los ciudadanos, sino la continuidad de los grandes monopolios del transporte. Porque en un gobierno departamental fatigado, cada apoyo económico y político pesa más que cualquier modernización. Y porque, como siempre, quienes pagaremos el costo no serán ellos, sino nosotros.

“Y lo pagaremos caro. Montevideo ya es una ciudad difícil de acceder; hoy se demoran hasta 90 minutos para recorrer 30 kilómetros. Si se realizan estas obras, esa travesía de 30 kilómetros insumirá dos horas o más. Cuatro horas diarias perdidas entre la ida y la vuelta a la capital. Cuatro horas que no vuelven. Cuatro horas que valen vida, familia, productividad, salud mental. Y cuando el sistema esté terminado, tendremos un modelo mediocre, pensado para no molestar a quienes manejan el transporte, pero no para mejorarle la vida a la gente.”

Con estas razones y otras, el Dr. Pablo Caffarelli nos llama a no enterrarnos en la paradoja de “un país que decidió enlentecerlo todo… para no solucionar nada” y a pensar soluciones para la gente y no para la reorganización de los intereses en juego.

Es la clase de mirada –constructiva, elevada, justiciera- que el Uruguay necesita para vencer sus inercias y rescatar su esencia.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.