Los jueces de toda la República están de paro, según resolvió en asamblea la Asociación de Magistrados. Hay una guardia gremial mínima, para atender los casos más urgentes.

Los Magistrados paran en reclamo por un mayor presupuesto para el Poder Judicial.

Tanto el gremio como la Suprema Corte de Justicia han alertado sobre el resentimiento del servicio que habrá de aparejar la falta de aumento presupuestal para el Poder Judicial. Han señalado que hace 15 años que este poder del Estado no ve incrementado su presupuesto cuando sí ha incrementado su carga laboral. Especialmente hicieron énfasis en la situación de los juzgados de Familia Especializada, donde jueces que están de turno reciben «entre 50 y 60 llamadas por día» y en todos los casos deben tomar una resolución.

La presidenta de la Asociación de Magistrados Judiciales del Uruguay, Dra. María Helena Maynard, declaró que «Hace 30 años que el Poder Judicial no tiene un presupuesto digno» y subrayó que el presupuesto del Poder Judicial –que tiene 308 sedes y 4.980 funcionarios- es inferior al presupuesto del Poder Legislativo, que tiene dos sedes y 1.100 funcionarios.

A esa observación –exacta e irrefutable- debe agregarse que el trabajo judicial impone exigencias incomparablemente mayores que las de la tarea administrativa del Palacio Legislativo y sus anexos. Basta tenerlo presente, para concluir que los Jueces tienen razón en su reclamo, por dolorosa y discutible que nos resulte la paralización del servicio.

Eso sí: todos debemos saber que los problemas de la Justicia no son sólo presupuestales. Siendo el Poder Judicial una de las columnas vertebrales de nuestro Estado de Derecho, se ha empobrecido su autoridad conceptual y se ha empequeñecido su esfera de acción, especialmente en la materia penal que es la más sensible de sus competencias.

En el fracasado Código del Proceso Penal que rige hoy, los poderes de investigación y formación de causas se concentran en las Fiscalías y no en los Jueces: y eso ha implicado un retroceso en la seguridad jurídica que nos debemos todos.

Por lo cual, al Poder Judicial le hacen falta no sólo recursos económicos sino un resurgimiento de la conciencia ético-jurídica de nuestra ciudadanía, llamada a expresarse todos los días y formar opinión pública en vez de cruzarse de brazos a mirar cómo avanza el delito y se paraliza la sensibilidad.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.