El Presupuesto nacional es la ley fundamental de cada período de gobierno. Tan fundamental es que el proyecto, los plazos y el trámite entero del Presupuesto de cada quinquenio están minuciosamente regulados en la Constitución de la República.
Tras las modificaciones introducidas en el Senado, el Presupuesto nacional volvió a la Cámara de Representantes, donde los cambios se votarán “por sí o por no”, sin que puedan introducírsele variantes.
Todo indica que nos encaminamos a una aprobación que contará con una cómoda mayoría a favor de aprobarlo, ya que a lo largo de estos meses se han tejido acuerdos que aseguran –o por lo menos auguran- un tratamiento rápido y cómodo, que permitirá aprobar el Presupuesto sin sobresaltos ni sofocones.
La coordinadora gubernista Ana Olivera informó en rueda de prensa que la Comisión de Hacienda y Presupuesto se reunirá el lunes 8 de diciembre al mediodía, en una sesión corta, dedicada únicamente a recibir el articulado proveniente del Senado. Al otro día, el martes 9 de diciembre, desde las 10 de la mañana la Cámara de Representantes votará el conjunto del proyecto.
La diputada Olivera subrayó que la discusión llega con un respaldo político significativo. Señaló que “para la votación en general hay una amplísima mayoría” y destacó que en el Senado “el 82% de los artículos fueron votados por unanimidad”, lo cual es el fruto de las conversaciones transversales mantenidas entre los distintos sectores, gracias a las cuales se ajustaron textos y se consolidaron acuerdos.
Para todos los gobiernos y para todo el país, siempre es un gran logro que haya Presupuesto. Pero tan importante como ese logro es que haya diálogo entre los legisladores, que haya oídos y cerebros abiertos a las razones y que aun en la reciedumbre de la discrepancia se conserve la fraternidad ciudadana.
Los resultados de la cerrazón y la intolerancia están a la vista en el mundo entero. Por eso, en nuestro Uruguay debemos apreciar y cuidar nuestro modo de entendernos, entre gentes provenientes de distintos partidos que cultiva diferentes visiones, que nos permite coincidir en la voluntad de construir juntos.
En definitiva, ese es uno de los mejores frutos de la libertad, tan valioso para quienes proclaman sentimientos de izquierda como quienes cultivan sentimientos de derecha.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.