En un extenso reportaje del diario El País, la Dra. Laura Besenzoni Patrón, Directora del Centro Odontológico Interdisciplinario del Servicio Médico Integral –conocido como SMI- (COI), presentó los avances tecnológicos de la institución que dirige y, al mismo tiempo, señaló principios y conceptos que no deben pasar inadvertidos.

Señaló la importancia de “aportar a la salud integral de los usuarios”, lo cual se contrapone al exceso de especialización médica, que lleva a olvidar que la salud es un todo, que debemos defender como un equilibrio interno, priorizando, como dijo la Dra. Besenzoni, la educación para la salud.

Indicó asimismo que “Cuando logramos ciertos objetivos básicos, empiezan a surgir otras demandas” que requieren más equipos y más reflexión. La observación es oportuna, ya que se contrapone al quietismo y el conformismo que suelen adueñarse de las empresas, que se sienten cómodas con llegar a su punto de equilibrio económico, olvidando que la excelencia es un ideal y un deber de todos, y muy especialmente en los servicios profesionales.

Y señaló algo más la Dra. Laura Besenzoni: “una vez aceptado, el paciente ingresa a un circuito integrado donde las especialidades trabajan de forma articulada y bajo protocolos comunes. Y la coordinación se realiza presencialmente o mediante WhatsApp, en un canal que se atiende personalmente y no por robots”.

Esa decisión merece apoyo y aplauso, pues vincula el servicio profesional con la condición humana, en una época en que tanto el Estado como las empresas privadas se están acostumbrando a que las personas de carne y hueso recibamos respuestas automáticas, sin rostro que exprese nada, sin cerebro humano con el cual dialogar y dependientes de teclados que no todos saben manejar.

El avance de la robótica y de la Inteligencia Artificial puede hacer mucho por la ciencia y la administración, pero no debe imponernos que retrocedan las relaciones humanas y no debe arrinconarnos con el triunfo de lo mecánico sobre lo viviente.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.