En nuestro Uruguay, el año 2026 se inició con noticias alentadoras sobre el turismo nacional y regional, con expectativas por el acuerdo Mercosur-Unión Europea y por el buen desempeño del Uruguay en su lucha contra la inflación.
Pero desgraciadamente las noticias alentadoras se han inscripto en el mismo contexto amargo que nos impone la proliferación de delitos, que en las primeras dos semanas del año ha confirmado su tendencia al crecimiento.
Las balaceras en barrios contaminados, las ráfagas disparadas desde motocicletas anónimas, las revanchas entre rivales del submundo de las drogas, forman hoy el paisaje diario de los noticieros, lo cual es grave.
Pero mucho más grave que los crímenes es la indiferencia, con la cual estos horrores diarios se aceptan y se dejan pasar, por conciencias adormecidas , acostumbradas y resignadas.
Cada uno encerrado en sí mismo, cada uno pensando que no tiene nada que ver con el otro, cada uno sintiendo que lo ajeno no es problema suyo…. las rutas del egoísmo han ahogado los sentimientos naturales de amor al prójimo, solidaridad y civismo militante.
Penosamente, hemos formado una malla de distracciones, que instalan en la imaginación colectiva personajes inventados por y para la farándula, mientras se nos apaga el vigor para la condena moral y se nos atraganta la sana ambición de vivir en compañerismo y fraternidad..
No estamos hablando de asuntos ajenos, sino del clima que nos es común y el destino que ha de sernos común. Lo que tenemos en juego es la clase de vida, la clase de país y la clase de historia que queremos construir. No depende de la economía. Depende de la responsabilidad de todos, desde la persona a la familia, desde la familia a la educación, desde la educación a los medios de difusión.
Depende de todos, porque nadie tiene derecho a vivir refugiándose en él mismo, porque la vida libre de la República necesita asentarse en la conciencia activa de cada ciudadano. Y esa conciencia activa no se mide por los índices económicos sino por la calidad.de las ideas y los sentimientos a partir de los cuales vivimos.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.