El expresidente estadounidense Barack Obama calificó la muerte de Alex Pretti -un enfermero estadounidense que fue abatido a tiros por agentes federales en Minneapolis- como una «tragedia desgarradora».

Y realmente lo fue. El señor Alex Pretti era un enfermero especializado en Cuidados Intensivos, que con su celular filmaba la golpiza que estaban propinando en Minneapolis los agentes federales de control de la Inmigración, enviados como fuerza de choque por el Presidente Donald Trump. Al advertir la filmación, Pretti fue golpeado, echado al suelo y baleado, sin que apareciera ninguna prueba de que estuviera armado o que fuera un delincuente, como adujo el gobierno de Washington, intentando eludir su responsabilidad en el atropello.

Quien fue Presidente norteamericano entre 2009 y 2017 denunció que «Durante semanas, la gente se ha indignado con razón al enfrentar el espectáculo de reclutas del ICE y otras agencias federales que actúan enmascarados, empleando con impunidad tácticas diseñadas para intimidar, acosar, provocar y poner en peligro a los residentes de una importante ciudad estadounidense».

Ante esta brutalidad –que es el segundo asesinato policial que se comete en dos semanas en Minneapolis-, Barack Obama, con plena autoridad moral, reclamó que el pueblo de los Estados Unidos se prepare y se una para combatir los ataques perpetrados contra los valores fundamentales de Estados Unidos.

En su llamamiento, afirmó que «Es responsabilidad de todos los ciudadanos alzarse contra la injusticia, proteger nuestras libertades fundamentales y exigirle cuentas al gobierno»

En el caos valorativo que hoy vive el mundo, estas palabras resultan aplicables no sólo en la azotada ciudad de Minneapolis, sino en todos los lugares del planeta donde haya humanos que quieran vivir como personas libres: en definitiva, la libertad sólo está garantizada allí donde los ciudadanos la vigilan como un bien personal e intransferible.

En esa materia los uruguayos tenemos amplia experiencia, y debemos defenderla dentro y fuera de las fronteras, porque la libertad no es el invento nacional de ningún país sino el amor y el respeto que nos debemos todos a todos, a pesar de los tiempos turbulentos y sangrientos en que otra vez vuelve a sufrir la humanidad.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.