El Ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, confirmó que ante la baja del dólar a niveles preocupantes, el gobierno del Presidente Yamandú Orsi anuncia que ha de intervenir por medio del Banco Central.

Estas declaraciones a la prensa concuerdan con las expresiones del presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa, en que claramente estableció que la Institución está lista para actuar como requiera la inestable situación internacional que determina la caída del valor del dólar.

En ese marco, el Ministerio de Economía y Finanzas decidió adelantar tres decisiones con el objetivo de sostener el valor del billete verde en la plaza cambiaria nacional. La primera de esas medidas es comprar dólares a futuro y con ello hacer caja para enfrentar sus obligaciones en moneda extranjera, a medida que vayan venciendo. La segunda medida es coordinar con las empresas públicas, que, en ejercicio de su autonomía, resuelvan ellas también comprar dólares para pagos posteriores. La tercera decisión es que en adelante se busque que el Estado se endeude en moneda nacional y no en dólares.

Hace bien el Ministerio de Economía y hace bien el Banco Central en preocuparse e intervenir. Es lo que corresponde, en obediencia a la Constitución Nacional, que, desde 1918, organiza al Uruguay como una República que garantiza la propiedad privada y, al mismo tiempo, confiere al Estado una amplia actuación en la vida económica.

El Uruguay rechaza, desde hace más de un siglo, el extremismo que soñó que el Estado fuera dueño de todo y el extremismo que pretendió que el Estado no hiciera absolutamente nada en economía.

Entre esos dos extremos, el Uruguay definió desde los comienzos del siglo pasado la pertinencia de que el Estado ayudara –fomentara, como entonces se decía- cada vez que las circunstancias lo requirieran, sin ahogar la iniciativa privada.

Se sabe que hay gobernantes que hasta quieren la muerte del Estado como protagonista de la economía y proclaman ese propósito con dogmatismo fanático.

Frente a esos supuestos profetas, hace bien el gobierno nacional en afirmar la sensibilidad del Estado uruguayo como regulador en tiempos de turbulencias.

Esa sensibilidad está por encima de los dogmas y los partidos. En verdad, integra el patrimonio de sensatez que muchas veces nos ha permitido superar escollos y salvar nuestra identidad.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.