miércoles 04.02.26

Opina Radio Clarín.

         Al cabo de meses de tareas de inteligencia, la policía logró frustrar un intento de robo a una de las varias casas centrales asentadas en la Ciudad Vieja. Los ladrones habían cavado un túnel hasta las alcantarillas y desde allí preveían ingresar a la bóveda y los cofres del Banco de la República, situada en la manzana rodeada por las calles Cerrito, Zabala, Piedras y Alzáibar.

         Se informó que ya hay nueve detenidos, entre ellos paraguayos y brasileños que ingresaron al Uruguay con la única finalidad de  perpetrar el robo, que, si se hubiera consumado, habría sido de los más espectaculares del historial delictivos del Uruguay: el robo del siglo, al decir del Ministro del Interior.

         El túnel  venía cavándose desde hacía meses. De hecho, según dijeron los vecinos en Telenoche, en las madrugadas se escuchaba música alta, ruido de taladro y voces que dialogaban.

         La Policía no tenía detalles de cómo era el túnel. Al ingresar, se encontró una excavación de 200 metros de largo, que ya tenía funcionando la instalación de electricidad.

         Por el avance que lograron los delincuentes, la Policía estima que en cuestión de uno o dos días la banda criminal habría podido  ingresar a la casa central del República, si no se la hubiera desbaratado.

         Todo indica que los métodos de esta banda provienen del “llamado Primer Comando Capital”, que opera en Brasil.

         Y todo indica otra cosa: que el Uruguay, situado entre dos gigantes por tamaño que son también gigantes por sus organizaciones delictivas, debe tener no sólo una policía capaz de proezas, sino también un pueblo sensible, que sienta horror por el delito y sienta orgullo por identificarse con el Derecho y el bien común.

         En un mundo que se prosterna ante los millones de dólares y hasta admira a los criminales, nuestra vocación tiene que ser afirmar valores morales y sagacidad técnica, para no ser teatro abierto para operaciones pútridas como esta que felizmente acaba de ser desbaratada.

         Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.