viernes 06.02.26
Opina Radio Clarín.
En la semana pasada se publicaron más de tres millones de documentos relacionados con el caso Jeffrey Epstein, que develaron nuevos contactos del pederasta multimillonario con diversas personalidades, como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o la princesa Mette-Marit de Noruega.
Con la ayuda de su ex amante Ghislaine Maxwell, Epstein tejió una red de explotación sexual de niñas y jóvenes, cometiendo el mayor caso mundial de proxenetismo con clientela constituida por ricos, famosos y depravados.
El caso está especialmente en el tapete desde que Epstein murió en la cárcel en 2019, en un episodio oscuro que se cerró como suicidio.
Con Epstein desaparecido, saltaron a la luz pública los nombres de la clientela; y Donald Trump se muestra muy molesto cada vez que se habla del tema, ya que mantuvo una relación de amistad con él durante 15 años. En el pasado noviembre, el mandatario republicano firmó, obligado por la Cámara de Representantes y el Senado, una ley para revelar todos los papeles, que han evidenciado que las conexiones de Epstein con algunas personalidades como el ex príncipe de Inglaterra Andrés o el empresario y filántropo Bill Gates eran más estrechas de lo que se sabía, a partir de haberse convertido en consejero de clientes a los que aceptaba sólo si tenían como capital, por lo menos 1.000 millones de dólares.
El presidente de Estados Unidos reconoció que era amigo del multimillonario y “viajó en el jet privado de Epstein muchas más veces de lo que se había informado anteriormente”, y por eso el caso genera un gran descontento en los votantes que acompañaron a Trump en sus victorias de 2016 y 2024.
La dura realidad es que el caso Epstein vuelve a confirmar la doble moral que impera en sectores económica y políticamente fuertes de los Estados Unidos.
Y la dura realidad es también que la tolerancia hipócrita y subrepticia con mercaderes tan repugnantes como Epstein, constituye una de las causas de la decadencia norteamericana.
Al fin de cuentas, Estados Unidos fue grande mientras se inspiró en los sueños e ideales morales que los fundadores firmaron mientras navegaban a vela rumbo a tierras desconocidas. Esa grandeza no se reemplaza con poderío en dinero o en armas.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.