martes 10.02.26

Opina Radio Clarín.

         Todos sabemos y a todos nos duele, que el mundo de hoy no se rija por las normas del Derecho Internacional que prometieron perfeccionar los Estados que fundaron la Organización de las Naciones Unidas: a todos nos duele –y en verdad, tiene que dolernos- que el mundo hoy tenga  mucho de entripado, de desbarajuste y de caos.

         En ese contexto de agresiones impredecibles y de transgresiones flagrantes, hemos apoyado sin ambages la propuesta gubernativa de definir por consenso de los especialistas y de los partidos, la línea internacional de la República, de modo que, ante lo imprevisible, nuestra política internacional sea una política de Estado. Apoyamos la propuesta porque sentimos que es el camino que impone la sensatez.

         El Gral. Guido Manini Ríos publicó en el semanario La Mañana –cuyos orígenes se remontan a más de un siglo atrás- una nota de opinión que merece atención y que, por nuestra parte compartimos.

         Manini señala que “La embajada de Estados Unidos en nuestro país ha expresado “su inquietud por lo que considera prácticas comerciales desleales de China, como son los subsidios a su industria manufacturera”; y subraya que “No puede pasar desapercibida la advertencia, que encierra la declaración de la representación estadounidense”, ya que “en otros lugares del planeta”, “la aproximación a China es tomada casi como una agresión por el gobierno norteamericano, llevándolo incluso a la aplicación de severas sanciones comerciales contra quienes son considerados díscolos”.

         Sobre el concepto de seguridad nacional que maneja Donald Trump, Manini dice que estamos ante “un avance desembozado y prepotente de nuestro vecino del norte, que ya no se cuida ni de conservar las formas. Nos dice claramente: ‘Ustedes son parte de mi zona de influencia y vuestros recursos no podrán ser extraídos por potencias extracontinentales sin mi consentimiento’.

         “Ante esta realidad nuestro país tiene dos opciones: una, es “alinearse con el gigante imperial, no irritarlo y seguir sus indicaciones. Es la política adoptada sin ruborizarse por el actual gobierno argentino.”

         “La otra opción es determinar claramente cuáles son los intereses nacionales, asegurar mercados a futuro, bancarnos que desde el norte se nos mire con el ceño fruncido, arriesgar a ser catalogado como díscolo por el hegemón hemisférico y actuar en consecuencia.” La nota del Gral. Manini se afilia a esta opción: fijar nuestras propias pautas, sin engancharnos con nadie. Y aclara muy bien que “No es fácil saber a dónde nos conducen cualquiera de las dos opciones, pero parece no ser posible ningún camino del medio”.

         Insistimos: concordamos plenamente con ese enfoque, porque –como también dice Manini- “Tal vez hoy más que nunca es necesario cerrar filas como país, dejando a un lado las mezquindades de la política partidaria y los cálculos electorales mirando hacia 2029”.

         Es que, como muy bien señala la nota del ex senador Manini vivimos “tiempos de ver más lejos, de poner las luces largas. El Uruguay debe decidir el camino a seguir. Nosotros preferimos el de los que hicieron nuestra patria, aunque signifique mayores sacrificios en lo inmediato. Al fin de cuentas lo único que no se recupera es la dignidad.”

         Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.