Opina Radio Clarín.
Miércoles 11 de Febrero

         Hoy, 11 de febrero, es el Día Internacional de las Niñas y las Mujeres en la Ciencia, consagrado desde hace una década por la Asamblea General de las Naciones Unidas, para poner en valor lo mucho que hicieron grandes mujeres por el progreso científico y subrayar la importancia de que el género femenino participe cada vez más en las batallas por el conocimiento.

         Con ese motivo, el Instituto Pasteur de Montevideo abrirá esta tarde sus puertas a niñas y niños de 7 a 10 años que hayan mostrado vocación por investigar, expresándola en un dibujo, un video o una redacción.  Recorrerán las instalaciones del Pasteur, con tecnología del primer mundo, tendrán acceso a experimentos y podrán hablar con las investigadoras que integran la planta uruguaya del afamado centro mundial.

         Como se sabe, el Instituto Pasteur de Montevideo es filial del Instituto Pasteur de Francia, que constituye uno de los mayores centros mundiales de indagación bio-físico-médica. Su instalación en nuestra ciudad, en la calle Mataojo -al costado de la Facultad de Ciencias-, fue el resultado de una original iniciativa del Presidente Jorge Batlle concretada por sus Ministros Isaac Alfie y Leonardo Guzmán a través de negociaciones con el gobierno francés.

         Al cabo de dos décadas, el Pasteur de Montevideo tiene vida propia. Se ocupa de lo que importa al mundo e indaga epidemias postergadas, como la enfermedad de Chagas, transmitida por la vinchuca, que persiste porque las empresas comerciales no indagan a fondo el tripanosoma que la provoca, debido a que afecta población sin poder adquisitivo para costear tratamientos que dejen ganancias.

         El Instituto Pasteur integra ya el paisaje y la perspectiva de las nuevas generaciones científicas del Uruguay. Hace muy bien en posicionar su militancia ética, promoviendo la incorporación de la sensibilidad, la intuición y el talento de la mujer, iniciando a los niños en esa mezcla de asombro, curiosidad y ensueño que genera vocaciones firmes e ideales auténticos.

         Y eso –vocaciones firmes e ideales auténticos- necesitamos no sólo para que progrese nuestra ciencia y nuestro capital de conocimiento, sino –sobre todo- para revertir el drenaje cultural a que conduce el funcionalismo relativista y resignado en que navega gran parte del Uruguay de hoy.

         Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.