Se podrá estar de acuerdo o no con la rescisión del contrato con Cardama para la construcción de las naves patrulleras que necesita el Uruguay, pero lo que más hay que desear es que el tema se resuelva por la Justicia, en vías de Derecho, y no quede zarandeado y manoseado por las batallas políticas, en polémicas e interpelaciones que nunca terminan aclarando todo.
Nuestro país, igual que todos los Estados de Derecho, ha visto crecer la exposición mediática de las tesis por encima del análisis doctrinario de las situaciones concretas. Uno de los códigos más importantes para la custodia de los derechos –el Código del Proceso Penal- disminuye peligrosamente la oportunidad para construir doctrina a partir de cada caso particular, al sustituir el análisis doctrinario meditado por escrito, por una negociación entre bambalinas donde se cambian las penas y hasta se modifican las imputaciones para ahorrar esfuerzo.
Dolorosamente, la exposición mediática de todos los protagonistas queda emparentada con la explotación política de las circunstancias de cada caso. El resultado es que en los últimos años se han multiplicado las comisiones investigadoras sin que nunca se haya conseguido la verdad final con la autoridad de la cosa juzgada que emiten los órganos competentes del Poder Judicial. En cambio, lo que sí ha acontecido es que se le dio otra vez vida conceptual al disparate mayúsculo de que la política esté por encima dl Derecho.
En todos los países civilizados, la historia del Derecho es el fruto de la historia y, sobre todo, de la reflexión política profunda sobre los hechos históricos.
Entre el fragor de las diferencias y las batallas tan propias de la condición humana, el Derecho siempre ha emergido como la superación de las revoluciones y los conflictos. El Derecho se consagra como la principal herramienta de reflexión y solución, para lo cual trabajosamente cada pueblo lo construye, como lo que es y debe ser: una red de principios que se abren paso y dominan por encima de los intereses de grupos y por encima de las pasiones de bandos.
El Derecho no es ajeno a la política ni a la filosofía, ya que todo el Derecho nació del esfuerzo esclarecedor reflejado en las polémicas políticas, en las propuestas sectoriales, en las pujas de intereses y en el sentimiento de justicia y fraternidad que siembra y desarrolla la filosofía.
Pero el Derecho debe estar siempre por encima de la política, porque es en el Derecho donde podemos y debemos coincidir todos, vengamos de donde sea y pensemos lo que lealmente se nos ocurra.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.