La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán avanza en sus deplorables consecuencias.
Una símpele ojeada a los títulos de la prensa internacional nos dice en palabras mucho más que los horrores de las filmaciones en vivo de los bombardeos, los incendios y las matanzas que nos entregan los noticieros de la televisión, en glorioso tecnicolor y al instante.
El País de Madrid establece: “La guerra contra Irán y Líbano provoca el desplazamiento forzado de casi 800.000 personas. La escalada bélica agrava la crisis de refugiados en Oriente Próximo y según la ONU, genera una “grave emergencia humanitaria” para 14,1 millones de personas.”
Al mismo tiempo, el diario madrileño informa: “Las autoridades marítimas del Reino Unido han alertado de tres nuevos ataques a barcos que transitaban por el estrecho de Ormuz: dos ataques cerca de la costa de Emiratos y otro en Omán.” Y agrega: “Esta madrugada, Israel ha atacado un bloque de viviendas en el centro de Beirut, al tiempo que Qatar, Omán, Irak, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Kuwait han denunciado nuevos ataques.”
A todo esto, el Vaticano subraya que el Papa León XIV reza para que cese toda hostilidad en Medio Oriente, reza por “tantos inocentes, entre ellos muchos niños» que han muerto en los bombardeos y «por quienes les prestaban auxilio», como el padre Pierre El-Rahi, el sacerdote maronita asesinado esta tarde en Qlaya durante un ataque que alcanzó una casa en la zona de su parroquia, en la montaña, hiriendo a uno de los feligreses. Según relató el franciscano padre Toufic Bou Merhi a los medios vaticanos, el padre Pierre acudió corriendo con otras decenas de jóvenes para socorrer al feligrés. En ese momento, hubo otro bombardeo sobre la misma casa y el párroco resultó herido. Trasladado a un hospital de la zona, no logró sobrevivir.
El pensamiento afligido del Papa —difundido a través del canal de Telegram de la Oficina de Prensa de la Santa Sede— se dirige a él y a cuantos han perdido la vida bajo los ataques de estos días en las regiones medio orientales. Especialmente a los niños. Según organizaciones para la infancia como Unicef y Save the Children, son cerca de 300 los menores fallecidos desde el inicio de la actual escalada.
Ante estos horrores, nadie tiene derecho a la insensibilidad, ni a refugiarse en explicaciones genéricas, porque esto que está sucediendo es el resultado de horrores en catarata provocados por el fanatismo.
Y el fanatismo –lo mismo de la fe que de los intereses- sólo produce exactamente lo contrario de lo que, como uruguayos con sensibilidad universal, debemos preservar cada uno de nosotros.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.