El 14 de abril es el Día de las Américas; y en este año 2026 nos llega con angustias y dolores de una dimensión que antes no habíamos conocido.
En 1931, durante la VI Conferencia Internacional Americana, que se celebró en Buenos Aires, se estableció el Día de las Américas para enaltecer la hermandad y la colaboración de todos los pueblos del continente en sus luchas culturales, políticas y económicas.
Más allá de errores, caídas y dictaduras, América es, hasta ahora, una zona libre de guerras entre países, y ese es un don muy digno de valorarse, junto con los avances que, a pesar de todo, produce el trabajo de los pueblos más allá de la calidad de los sucesivos gobiernos.
Penosamente, en este 2026 el día de las Américas nos encuentra con situaciones anómalas, como la de Venezuela, donde fue secuestrado el dictador Maduro pero su régimen sigue gobernando, ahora con el apoyo de Estados Unidos; o como la situación de Cuba, asediada por el fracaso de su larga dictadura y con su destino a merced de fuerzas externas cada vez menos predecibles.
En esa imprevisibilidad radica el mayor de los males que signan a los meses que corren: ejerciendo un poder desenfrenado, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha constituido en un riesgo permanente de conflicto. Intervino en las elecciones de Argentina para apuntalar al Presidente Milei en su aventura político-económica. Amenazó a Groenlandia, a Canadá, a México y a Cuba. Desplegó una política contra los inmigrantes, cuyas víctimas son en gran parte latinoamericanos para los cuales no funciona la fraternidad que proclama el Día de las Américas.
Por si fuera poco, se ha enredado en una guerra contra Irán que tiene en ascuas a todo Medio Oriente y al mundo entero -incluida, naturalmente, toda nuestra América.
Por todo eso y por los múltiples sufrimientos internos que cada pueblo tiene sin resolver, este Día de las Américas nos llega entre brumas y miedos, a los cuales deberemos enfrentar recuperando la idealidad y fortaleciendo la respuesta a los desafíos. Lo cual requiere dejar atrás las resignaciones, cultivar la inteligencia y fortalecer la voluntad-
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.