Al conceder un medicamento costoso a un niño de 8 años, residente en Flores, la jueza de Familia, Dra. María Fátima Boné, dictó una sentencia en que, además de los fundamentos jurídicos, incluyó una explicación personal para el infante beneficiario.

En lenguaje sencillo, le explicó al menor de edad que él tiene derecho a la salud, que no importa en qué departamento resida, y que la medicación le permitirá mejorar sus condiciones de vida.

Sin formalidad, la señora Magistrada Boné le dijo al niño: “Quiero contarte una gran noticia. Mi nombre es Fátima y soy jueza. Trabajo en un lugar llamado juzgado, donde escucho a las personas que tienen situaciones importantes que resolver y me piden ayuda para encontrar la mejor solución”, “Sé que hace mucho tiempo venís pasando por momentos difíciles. Hay días en los que tu cuerpo te duele, en los que te sentís cansado y en los que cosas simples, como jugar, correr o ir a la escuela, se vuelven más complicadas.

“Sé también que muchos médicos te atendieron y buscaron distintas maneras de ayudarte. Te hicieron estudios, te dieron tratamientos y trataron de que el dolor se fuera. Pero, aunque hicieron un gran esfuerzo, los dolores siguieron apareciendo y por eso continuaron buscando otros tratamientos que pudieran ayudarte más, por eso has tenido tantas veces que estar en el hospital”.

Y más adelante, hablando con voz de madre, la Jueza le dice al niño:: “Este medicamento no hace magia ni cambia todo de un día para el otro, pero puede ayudarte a tener menos dolor, más energía y a hacer con mayor tranquilidad muchas de las cosas que te gustan y que necesitas para crecer”, Y le agrega: “Tienes derecho a estudiar, a jugar, a descansar y, sobre todo, a recibir el tratamiento que necesitas para cuidar tu salud. Por eso he decidido que recibas este medicamento, de nombre difícil, pero pensado especialmente para ayudarte a sentirte mejor, aliviar tus dolores y darte más fuerza para que puedas hacer con mayor tranquilidad las cosas propias de un niño de tu edad.”

Y cierra el capítulo con una referencia a la intimidad, al señalar que “Quien se ha preocupado mucho para lograr que yo pueda darte este medicamento es tu tía Ana, que te cuida, te acompaña y está presente en cada paso importante de este camino”.

Esta sentencia ha sido elogiada por su ternura y por la sensibilidad humana de hablarle al niño en su lenguaje. Es que en realidad, leerla resulta conmovedor.

Pero la noble sensibilidad que transparenta no es algo nuevo en el Derecho. Es, en verdad, el rescate del Derecho en sus orígenes, que muchas veces se olvidan en el lenguaje técnico y abstracto de jueces, abogados y escribanos, pero que estuvo en el punto de partida de la filosofía humanista que le dio cimientos a la actual lógica jurídica.

La sentencia de la Juez Boné merece elogios, pues, por su sensibilidad humana y por las raíces a las que vuelve con nuevo vigor y nuevas esperanzas.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.