El asunto de la camioneta del Presidente Orsi nació gris y terminó opaco. Nació gris, porque al resto de los ciudadanos no nos andan ofreciendo automotores nuevos con 25.000 dólares de opíparo descuento. Y termina opaco, porque la donación a la ANEP aparece como una vía para enterrar el tema en lugar de aclararlo. Y lo opaco es precisamente lo contrario a lo transparente.

Hace largos años que, con diferentes partidos en el gobierno, el Uruguay se acostumbró a que sus temas públicos se cierren sin quedar del todo claros. Episodios como el de Astesiano, o el pasaporte de Marset o la rescisión con Cardama han recibido amplia cobertura pero no han concluido con la rotundidad que corresponde a una República exigente consigo misma.

Lo que ocurre es que en lugar de ánimo para la lucha esclarecedora, lo que juntamos es una mezcla de pereza con resignación. Y eso nos acorta el horizonte individual y colectivo….y nos achata el sueño de un país libre, justo y sembrador con el cual nos erguimos muchas veces en el pasado.

Nos hemos acostumbrado a aplicar un análisis que explica las causas y las motivaciones de errores, desfalcos, balaceras y crímenes, sin darnos cuenta que cualquier sociología que acepta y explica todo termina por justificar cualquier cosa y desemboca en el peor de los males: bajar la guardia.

Esa actitud acaso haya servido en los tiempos en que los precios mundiales nos empujaban con viento de cola, pero en los tiempos que corren se cae por sí sola, ya que nos atropellan demasiadas desgracias de afuera y demasiados errores adentro como para esperar el porvenir panza arriba en la catrera.

En un contexto erizado de adversidades y dificultades, el primer deber es afirmar la voluntad de responder en grande, en vez de jugar al achique por miedo a lo que pueda venir.

Mucho más allá de la compra de la camioneta por el Presidente Orsi, nuestro problema mayor radica en que hemos abandonado la filosofía de los principios en que se asentaba el imperio de la ley y la exigencia de las conductas.

Y ese abandono es una de las mayores causas de que andemos cabizbajos, comentando pequeñeces, chapaleando entre basura, boca de narcos y crímenes aberrantes.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.