EDITORIAL 733 miércoles 01.07.26
Opina Radio Clarín.
Una señora de 66 años fue golpeada con una baldosa y una piedra hasta que quedó muerta, tendida en el patio de su casa en que la encontró su hija.
La Policía detuvo a su pareja, un hombre de 65 años que adujo haber ido al médico y sostuvo que a su regreso había hallado a la señora ya ensangrentada y muerta.
Las cámaras de seguridad evidenciaron que no había salido, ni al médico ni a ninguna parte. Como consecuencia, la señora Fiscal de Homicidios, Dra. Mirta Morales, mandó detenerlo para volver a interrogarlo, tras lo cual en audiencia se dispuso remitirlo a prisión preventiva por plazo de 180 días, imputándole homicidio especialmente agravado por el vínculo.
Junio se cerró así con CUATRO femicidios.
El primero tuvo lugar en la noche del miércoles 3, cuando una joven de 19 años fue asesinada en Ciudad del Plata, San José, por un hombre de 21 años que vivía en el mismo barrio que la víctima. Nueve días después, el viernes 12, una señora de 40 años fue asesinada por su pareja, un hombre de 46, que luego se suicidó, en un establecimiento ubicado en la zona rural de Puntas de Quebracho, en el Departamento de Cerro Largo. El domingo 21, un hombre de 37 años asesinó a su señora de 44 en la zona de Tres Ombúes, en la zona norte de Montevideo. Y el reciente lunes 29, se cometió el cuarto femicidio, a golpes de baldosa y piedra.
Ante esta frecuencia queda a la vista que no se ganó nada con cambiarle el nombre a los crímenes pasionales y pasar a clasificarlos como violencia basada en género. El cambio en las palabras viene convirtiendo en “normal” la perversión de los sentimientos.
Y eso sólo se cura volviendo a defender los sentimientos, con una educación humanista, donde la música, la poesía y la filosofía vuelvan a poner en valor a las personas y a la calidad de los vínculos de cada uno con lo que tiene de más próximo:…
Esa reeducación es tarea de los docentes en las aulas, de las familias en el diálogo de cada día y de los medios de comunicación, que tenemos la gran misión de contribuir a expandir las conciencias, las ambiciones nobles y los sueños, por lejanos e imposible que parezcan.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.