El trámite de la Rendición de Cuentas produjo un resultado insólito.

Sin planes, sin transas políticas y sin negociaciones, con la unanimidad de sus 99 integrantes, la Cámara de Representantes rechazó el artículo 122, que se dio en llamar “Fabiana Goyeneche”, que iba a brindarle un premio extra a varios funcionarios de Cancillería.

La oposición señaló que la redacción de la iniciativa emitida por el Poder Ejecutivo se originaba en un pedido de Fabiana Goyeneche, que es funcionaria presupuestada del Ministerio de Economía y Finanzas y está en comisión -como asesora de Asuntos Culturales- en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

En su organismo de origen cobraba una partida anual de alrededor de $ 30.000 conocida como “compromiso de gestión”. Al llegar a Cancillería, se enteró de que dejaba de percibir ese monto en Economía y que tampoco lo recibiría en Relaciones Exteriores.

Frente a esa situación, la señora Fabiana Goyeneche presentó un escrito formal ante el área jurídica de Relaciones Exteriores solicitando que se le habilitara la compensación.

La respuesta fue negativa: el departamento jurídico de Cancillería resolvió que la prima de productividad correspondía únicamente a los funcionarios presupuestados de ese Ministerio, condición que Goyeneche no cumple por encontrarse en pase en comisión.

Fracasado el intento jurídico, la interesada se movió políticamente. Fue así como consiguió, por militancia partidaria, que el Poder Ejecutivo proyectase un artículo de la ley de Rendición de Cuentas hecho “de medida”, que le permitiera cobrar a ella y a un pequeño grupo lo que jurídicamente no les corresponde.

Lo que se pergeñó fue una ley con nombre y apellido: es decir, lo contrario a una ley, pues las leyes, como bien se sabe, deben ser generales y abstractas. Y aunque ha habido muchas martingalas con los pases en comisión, en esta oportunidad salió a luz un sentimiento ético que se impuso por encima de partidos y militancias.

Gracias a ello, los 99 diputados votaron en contra, concretando una unanimidad que debemos celebrar y aplaudir, pues revela que no todo es insensibilidad y confirma que todavía podemos coincidir en grandes valores republicanos más allá de izquierdas, derechas, ideologías y militancias

Y ese es un enorme bien para nuestro amado Uruguay.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.