Hoy se cumplen 70 años de la muerte de Wimpi,
En los años 30 del siglo pasado, fue periodista en diarios como El Imparcial, El Plata y El País. En los años 40, se consagró como libretista desde Radio Carve. En los años 50, Wimpi –Arthur Núñez García- triunfó como humorista mayor y como pensador, que volcaba en libros y en conferencias su lucha filosófica por la persona.
El 9 de setiembre de 1956 murió, y dos días después sus restos regresaron a su Uruguay natal, fueron velados en el Puerto y sepultados en La Teja.
Wimpi fue antecedente directo del humor de Los Lobizones -los hermanos Scheck, creadores de Telecataplum. Ninguno de ellos promovió la guarangada. Al revés: enseñaron un modo sonriente de mirar las verdades serias de la vida.
Al Río de la Plata le hace falta como nunca la prédica empinada hacia valores superiores, envuelta en libretos alegres y mensajeros.
Por eso, sentimos vigente su mirada, en páginas magistrales que merecen volver a estar ante el micrófono, para el cual nacieron, a los 70 años de la muerte física de su inolvidable autor. Escribió Wimpi:
“Había hace mil millones de años, una colonia de gusanos cuyos individuos estaban adaptados a su medio. Podían considerar asegurados su mantenimiento y su conservación. Pero la adaptación no bastó para auspiciar mejoramiento en las formas de vida.
“Fue la evolución —“inestabilidad creadora»— el criterio que inauguró la libertad sobre la Tierra; que permitió avanzar al pequeño latido elemental de la primera vida, a través de una espesura de monstruos, para que viniera a cobijarse en el corazón que ahora lleva en su pecho la Criatura del Destino.
“Aferrados al medio, los adaptados fueron quedando atrás. Por fortuna, en aquella colonia reptante apareció un gusano rebelde. Se sintió incómodo en el sitio que a los otros les satisfacía, y se apartó de ellos. Sin duda habría querido que lo siguieran. Pero lo dejaron solo. Era el gusano loco.
“De él —fundador de la libertad sobre la Tierra— se valió la Naturaleza para culminar su obra en la gracia del sentimiento y el milagro de la idea. ¡Loor al gusano loco! Como la rosa está, ya, dentro de la semilla, dentro del gusano loco se preparaba una aurora de San Franciscos, de Leonardos Da Vinci, de Galileos Galilei y de Colones.”
En toda la cuenca del plata esta reflexión del Maestro Wimpi debe resonar con fuerza para dejar de resignarnos a la inmovilidad de los unos y las brutalidades de los otros.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.