Una disputa que lleva años, entre dos familias de la ciudad de Mercedes, se hizo notoria en todo el país debido a que un niño de dos años fue víctima de graves quemaduras en un ataque con una bomba molotov que, además, le provocó heridas a una muchacha de 17 años..

El artefacto incendiario fue lanzado por otra joven de casi la misma edad -tiene 19 años- integrante de la familia Salvatierra, que en las últimas horas fue imputada por la Justicia penal, que decretó su prisión preventiva.

Por lo que se ha sabido, proviene de años atrás la rivalidad de esa familia Salvatierra con la otra familia involucrada, de apellido Pintos, cruzándose entre uno y otro grupo amenazas y agresiones a pedradas y a tiros.

Después del ataque al bebé, los Pintos usaron las redes sociales para difundir videos en los que muestran nuevos incidentes que, según ellos, se provocaron después de haber herido al bebé de dos años. Una tía del menor, Mónica Pintos, escribió en Facebook: ““No me escondo detrás de un anónimo, lo que subo y lo que comento lo hago desde mi perfil”. Y agregó: “A mí que me investiguen de pies a cabeza. No vendo droga, no robo, no consumo.” «Por eso pido que la Policía investigue bien, que revise, que pregunte, que vea cómo son realmente los hechos, porque nada justifica que hayan lastimado a un niño de dos años, un bebé que no le hizo mal a nadie».

Las palabras de la tía de ese niño quemado son patéticas y nadie tiene derecho a hacerles oídos sordos.

Al fin de cuentas cabe preguntarse por qué razón no se puso coto a la seguidilla de brutalidades entre dos familias de la capital de Soriano, donde por sus dimensiones todos se conocen y todo se sabe.

Cabe preguntarse si la policía y el Poder Judicial realmente habían agotado los medios que tenían a su alcance para impedir que se llegue a perpetrar el delito de incendio intencional con la consecuencia de una criatura de dos años hospitalizada por quemaduras graves.

La sensibilidad nacional reclama –e impone- un freno a esta nueva manera de maltratarse entre bandas y familias rivales, que se está transformando en una nueva manera de vivir mal todos, como nación y como República.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.