El presidente de la República, Yamandú Orsi, ordenó que todos los organismos públicos cancelen las fiestas de fin de año. Como punto de referencia, se divulgó que el Banco de Seguros del Estado gastó en su fetejo de diciembre pasado 6:358.640 pesos, es decir, más de 150 mil dólares.

La decisión fue tomada en busca de “austeridad” y fue comunicada por el propio Presidente al gabinete, en ocasión del último Consejo de Ministros, realizado en setiembre.

El BSE envió un comunicado a sus funcionarios este miércoles en el que argumentó que la cancelación del evento responde a las “directrices de austeridad y uso responsable de los recursos públicos establecidos por el Ministerio de Economía y Finanzas en el marco de la preparación de la Rendición de Cuentas”. También se dio cuenta de la “creciente sensibilidad pública respecto al destino de los recursos de las empresas y los organismos del Estado”.

A lo cual se agrega que el Banco de Seguros indicó que hubo “una sugerencia del Poder Ejecutivo”, pero que la decisión ya había sido promovida desde la Presidencia y la Gerencia de la propia empresa, sin perjuicio de consignar el comunicado interno de la aseguradora estatal que “el encuentro de fin de año ha sido una instancia especialmente valorada por quienes integran el Banco de Seguros del Estado” y que se ha constituído en una oportunidad “para encontrarse fuera de la dinámica cotidiana de trabajo, compartir experiencias y celebrar colectivamente el esfuerzo realizado a lo largo del año”.

El propósito de ser austeros y ahorrar es siempre plausible, pero parece claro que ahorrar en fiestas de fin de año es suprimir una alegría que, si se la usa bien, da oportunidad para generar movimiento, infundir motivación y potenciar a los trabajadores desde adentro de su ánimo.

El Uruguay está viviendo una etapa gris, con poca iniciativa y escaso crecimiento.

Si resolvemos achicar hasta el festejo de cada año que la vida nos da, lo que hacemos no es ahorrar sino cortarnos las alas.

Y eso no puede recomendarlo ningún régimen capitalista y ningún régimen socialista.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.