El 12 de octubre es una fecha repleta de sentido y simbolismo.
El 12 de octubre de 1825, en campos inmediatos al arroyo Sarandí -hoy Departamento de Florida-, las fuerzas independentistas derrotaron al ejército del Imperio del Brasil.
En esa batalla, los patriotas estuvieron al mando del General Juan Antonio Lavalleja, y lo acompañaban nada menos que el general Fructuoso Rivera, el General Manuel Oribe y el Coronel Pablo Zufriategui.
Fue allí que Lavaleja impartió la concreta orden de atacar a caballo «¡Carabina a la espalda y sable en mano!, convirtiendo al combate en un cuerpo a cuerpo militar que refleja el cuerpo a cuerpo civil que es la vida de hoy.
333 años antes de nuestra Batalla de Sarandí, el 12 de octubre de 1492, al cabo de tres meses de un viaje prodigioso, Cristóbal Colón descubría para España, para Portugal y para el mundo el continente desconocido que palpitaba al Oeste del Océano Atlántico.
Se produjo entonces el encuentro de dos mundos, evocado como Día de la Raza, siendo en realidad la fecha fundacional de una nueva identidad cultural y de un mestizaje de sangre surgido de la convivencia entre los pueblos indígenas de América y los colonizadores españoles.
Los siglos siguientes tuvieron mucho de novela, con heroísmo, nobleza, atropellos y matanzas. Pero por encima de todos los dolores, nuestra región latina de América puede enorgullecerse hoy de no tener guerras de religión ni guerras de conquista. En un mundo azotado por horrores bélicos, la paz vale mucho… y vale mucho que la raza mestiza a la que cantó el Tabaré de Juan Zorrilla de San Martín sea una raza de paz, que nos permitirá dar saltos portentosos cuando pongamos nueva fuerza en la idealidad con que debemos abordar lo que vendrá.
Por todo eso, el 12 de octubre merece conmemoración y respeto como fecha fundacional de una civilización cuyos valores debemos afirmar, en batalla abierta contra todo lo inhumano que nos hiere cada día.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.