lunes 06.07.26

Opina Radio Clarín.

         La cadena internacional CNN difundió que “Trump llamó a Infantino” y “la FIFA le quitó una sanción al estadounidense Folarin Balogun para que pueda jugar contra Bélgica”.

         La noticia fue desarrollada así por CNN: “En un giro sorprendente de cara a los octavos de final del Mundial, la FIFA anunció el domingo que el delantero de la selección masculina de Estados Unidos Folarin Balogun podrá jugar contra Bélgica el lunes en Seattle.

         “El papel del presidente de EE.UU, Donald Trump, en influir en el organismo rector del fútbol para cambiar de rumbo respecto a la suspensión de un partido de Balogun ahora estará bajo escrutinio. Una fuente familiarizada con el asunto dijo a CNN el domingo que Trump habló esta semana con el presidente de FIFA, Gianni Infantino, después de la tarjeta roja de Balogun y le pidió al líder de FIFA que revisara la decisión.” Hasta aquí, la CNN.

         La noticia no puede ser peor, para el fútbol como deporte y para los Estados de Derecho que se empeñan en sobrevivir al tsunami de irracionalidad que está enfrentando la humanidad.

         Hace largo rato que el fútbol se ha dejado penetrar por un mercantilismo sin frenos y hace largo rato que la FIFA se constituyó en un poder supranacional que no está sometido ni a la Justicia de cada país ni a la Justicia internacional.

         También hace largo rato que encumbrados dirigentes de nuestra América y de nuestro propio vecindario han pasado de la crónica deportiva a la crónica policial, por causa de corruptelas internacionales.

         A esos antecedentes se suma la noticia de que la llamada de un Presidente estadounidense puede hacer borrar la suspensión a un goleador, aumentándole las chances a su cuadro mediante un atropello inaudito a las reglas del juego.

         La noticia es un insulto al deporte. Y, además, es un insulto a los sentimientos de lealtad, a las reglas de independencia y a la necesidad actualísima de restablecer el imperio de normas limpias para enfrentar la hecatombe moral en que viene sumiéndose la humanidad.

         A los uruguayos, a los ecuatorianos, a los brasileños, a los caboverdianos y a todos nos duele -¡claro que nos duele!- la eliminación por el amor a nuestros respectivos países.

         Pero más aun debe dolernos –a todos, y por unanimidad- que la miseria moral llegue al colmo de que un país que es anfitrión de un campeonato, salve a su goleador por la llamada aviesa de un Presidente sin frenos.

         Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.