Opina Radio Clarín.
En estas horas se está iniciando la rotación partidaria que la ciudadanía dispuso en las elecciones de octubre pasado.
Termina la legislatura que acompañó al Presidente Luis Lacalle Pou y toma la posta un nuevo elenco de parlamentarios, en el cual algo más de la mitad son nuevos y el Senado tendrá mayoría frenteamplista.
Desgraciadamente, desde hace largos años la puja electoral explota y profundiza sentimientos partidarios de ruptura, de distancia y hasta de bandos irreconciliables. La sensación de o ellos o nosotros convierte a las campañas políticas en cacerías para el desprestigio ajeno.
En esas cacerías, del adversario sólo se habla mal y sólo se espera el mal. Y por ese camino vivimos en devaluación colectiva del que piensa y vota diferente, con lo cual, en vez de pensar y dialogar juntos, se nos cuelan la sordera ante el prójimo, que deriva en cerrazón de cada uno en su pertenencia.
Habiendo rotado en el Poder Ejecutivo el Partido Colorado, el Partido Nacional y el Frente Amplio, al iniciarse este nuevo período hay que subrayar que gobernar no es lo mismo que hacer campaña electoral. Y sobre todo, hay que recordar que si hacer propaganda induce a dividir, gobernar impone unir.
Por eso, estas horas de recambio gubernativos debemos vivirlos con el regocijo de la vigencia institucional, por encima de cintillos e ideologías.
Tenemos pendiente una profunda reconciliación, que limpie a la vida pública de la obsesión por desacreditar al otro y que, en vez, habilite debates fraternos y francos, donde las contraposiciones se resuelvan con justicia y libertad, aclarando el pensamiento público nacional.
Gobernar no es sólo irla llevando y vencer dificultades. Gobernar es levantar la mirada al horizonte, prever e imaginar. Gobernar no es sólo sociología científica: es, sobre todo, pensamiento claro al servicio de una sensibilidad aguzada.
Y sobre todo: gobernar no es trabajo que se delega en los que ganaron la última elección. Es preocupación y misión en la que todos debemos participar, si de veras queremos vivir en democracia.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.