La Organización de las Naciones Unidas instituyó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

No es una fiesta. Es una Conmemoración destinada a subrayar las desigualdades que sufre la mujer en los distintos regímenes de vida que imperan en el planeta.

Hoy, en pleno siglo XXI, coexisten tratos ejemplares y tratos abiertamente inhumanos.

Hay naciones con legislación y costumbres avanzadas, que prohíben pagarle a la trabajadora mujer menos que al hombre y hay países donde la regla es pagarle menos.

Hay países donde la mujer es predominantemente analfabeta y dependiente de los padres o del marido.

En nuestro Uruguay la mujer empezó a votar en el año 1938.

Y en nuestro Uruguay, donde desde 1946 –hace casi 80 años- la mujer tiene absoluta igualdad civil con el hombre, porque la ley 10.783 derogó todas las dependencias personales y patrimoniales que pesaban sobre la mujer casada y determinó que la madre compartirse con el padre los derechos y deberes de la patria potestad. Con esa ley de 1946, en materia de derechos de la mujer el Uruguay se puso a la cabeza del continente americano y se colocó en la avanzada del mundo.

Treinta años más tarde, en 1975, durante el Año Internacional de la Mujer que había sido proclamado en 1972, las Naciones Unidas publicaron las desigualdades que sufría la mujer en el mundo y denunciaron que:

-• las mujeres conformaban casi los dos tercios de los analfabetos del mundo;

• la mayoría de los pobres del mundo eran mujeres;

• las mujeres tenían menos acceso a la comida que los hombres;
• la brecha salarial mostraba que las mujeres ganaban menos que los varones por el mismo trabajo y conseguían sólo trabajos de menor jerarquía;

• en 30 países se continuaba mutilando los órganos genitales de las adolescentes, por lo cual había no menos de 200 millones de mujeres que habían sufrido la ablación clitóricca;

• muchas mujeres no podían elegir esposo porque se lo prohibía la religión o las costumbres.

Medio siglo después, el cuadro mundial no ha mejorado.

Por lo cual las reivindicaciones de la mujer siguen mereciendo apoyo y entusiasmo, para rescatarla de las esclavitudes que soporta.

Y para que naciones de avanzada, como el Uruguay, derroten definitivamente los hábitos machistas y las salvajadas femicidas que son una lacra y una vergüenza.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.