El clásico que el domingo Peñarol le ganó por penales a Nacional dejó como saldo dos policías heridos, uno de ellos muy gravemente lesionado al haberle estallado una bengala náutica en la ingle, que le hizo perder un testículo.
El hecho ocurrió al empezar el partido. La bengala náutica se lanzó como parte del festival de ruido y luces con que se abren los clásicos a pesar de que está prohibido ingresar con pirotecnia.
Desde la Tribuna Colombes -que, como es tradicional, albergaba a los hinchas del Club Nacional de Futbol- se lanzó el artefacto en estado ígneo que fue a dar en la ingle del policía que estaba apostado en la bancada de prensa, en el área del palco oficial.
El Ministro del Interior declaró que el desarrollo del espectáculo fue cien por ciento normal. En cambio, el Sindicato Único de Policías del Uruguay repudió la desgracia con firmeza, señalando que “Este hecho, tan lamentable como indignante, no puede ser tomado como un episodio aislado” porque “es el resultado de años de indiferencia y de una preocupante intolerancia”,
El Sindicato se preguntó si un hecho tan grave “no daba lugar a que se suspendiera el partido” y afirmó que “El fútbol no puede seguir siendo un escenario de riesgo para la Policía ni para la ciudadanía. Reclamamos respeto y condiciones de trabajo dignas. La vida de un policía no puede ser la moneda de cambio para garantizar un espectáculo”.
Por su parte, la Unión de Policías de la Guardia Republicana fue aún más crítica y solicitó al Ministro del Interior, Dr. Carlos Negro, el cese inmediato del subdirector de la unidad, responsable de la conducción del operativo de seguridad.
Pues bien. Las responsabilidades funcionales de la conducción policial deberán determinarse en la vía interna del Ministerio del Interior.
Pero hay dos responsabilidades que no son de la policía, sino de los dirigentes del fútbol y de la ciudadanía toda. La primera, es la responsabilidad por el clima que alberga a los desaforados e inconscientes que compiten en brutalidad, arman barras bravas y generan un clima de batalla que alimenta delitos, como éste que a un inocente policía le costó media mutilación genital.
A nuestra vez, a nosotros como ciudadanos nos incumbe la responsabilidad por callarnos en vez de condenar, aceptando la caída de los sentimientos públicos, que impulsa el avance de lo bestial sobre lo humano.
Contra esa caída y contra esa bestialidad debemos asumir militancia todos juntos.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.