Se conmemora hoy el bicentésimo noveno aniversario de la Declaración de la Independencia de la República Argentina. La República Oriental del Uruguay recuerda respetuosamente esa fecha mayor de la historia del país hermano y la historia de la libertad de nuestra América del Sur.

El 9 de Julio de 1816, en Tucumán, el Congreso de las Provincias Unidas del Río de la Plata adoptó por unanimidad la decisión de independizarse, que había reclamado Artigas en las Instrucciones que el Congreso de Abril de 1813 impartió a los diputados de la Banda Oriental, cuyos títulos había rechazado la Asamblea General de Buenos Aires. En Tucumán se hizo, con el artiguismo ausente, lo que el Jefe de los Orientales había planteado tres años antes.

Dijo la Declaración de Tucumán:

“Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regula nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la Tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, de sus sucesores y de la metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.’”

El texto de hace 209 años estremece por la llaneza de conciencia que trasunta.

Allí no están los despotismos, los fanatismos y los insultos que tantas veces degradaron la vida pública argentina. Allí no hay espacio para la corrupción ni para la decadencia. Allí no hay espacio para los que se creen iluminados.

El texto de Tucumán inició un propósito de altura moral.

Lo releemos con emoción, porque sentimos la grandeza de propósitos que movieron al Congreso de Tucumán y porque nos duele el batiburrillo conflictivo en que una y otra vez se ve sumido el pueblo hermano y vecino, por cuyo porvenir volvemos a brindar… porque así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.