Hoy se cumplen 75 años de la hazaña de Maracaná, en que Uruguay remontó un sore adverso de 1 a 0 y terminó imponiéndose 2 a 1, consagrándose Campeón Mundial de fútbol, repitiendo las hazañas olímpicas de 1924 en Colombes y 1928 en Amsterdam y repitiendo también la hazaña profesional de 1930 en nuestro Estadio Centenario.
Los finalistas de entonces no ganaban millonadas, no se entreveraban con las drogas, no salían en la prensa por cambiar de pareja y no vendían su imagen para publicitar autos caros. Se los conocía y se los veneraba como parte de su pueblo, integrada a su propio pueblo, distinguiéndose por su talento futbolero y por su virtud de responder con fuerza ante la adversidad,
Los nombres del Gran Capitán Obdulio Varela y de los goleadores Juan Eduardo Schiaffino y Alcides Edgardo Ghiggia se proyectaron mucho más allá del fútbol, como símbolos y como modelos de resistencia y respuesta ante la adversidad.
En 1950 no había llegado a nuestro país la televisión, que empezó a funcionar en los años 60 del siglo pasado. Eso determinó que las angustias y la victoria de la camiseta celeste quedasen asociados a voces y radios que hicieron época: Chetto Pelicciari, que relataba en Radio Sport y Espectador; Duilio de Feo, de La Voz del Aire y Carve; y un joven Carlos Solé que hacía su debut augural en Radio Sarandí. Sus acentos personalísimos reflejaban y arrastraban pueblo. Sus relatos exaltaban virtudes y moldeaban actitudes –insistimos: mucho más allá del fútbol.
En realidad, en 1950 el Uruguay sobresalía como una democracia firme. En medio de una troja de dictaduras, nuestro país daba refugio a los desterrados del régimen franquista que gobernaba a España y recibía mes a mes a los perseguidos por la dictaduras que asolaban a nuestra América Latina. Consagrarnos como campeones del Mundo era la coronación deportiva de cualidades culturales probadas en el campo de la libertad, de la justicia social y de la cultura.
Por eso y mucho más, los tres cuartos de siglo de la hazaña de Maracaná merecen un lugar trascendente en la reflexión histórica que necesitamos para defendernos, afirmarnos y triunfar en todas las áreas que hoy nos achican el horizonte con marcadores adversos.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.