El 17 de julio se conmemora en el Uruguay el “Día nacional para la prevención del suicidio”, una fecha que busca concientizar y reflexionar sobre una problemática de gran impacto en el país.
La dura realidad es que mientras en el mundo los suicidios disminuyen, en América Latina siguen subiendo. A pesar de que los análisis mundiales califican al Uruguay como “uno de los países más seguros y felices” de América Latina, la tasa nacional de suicidios duplica el promedio de la región. En los hechos, la tasa nacional de mortalidad por suicidio ha subido constantemente en las tres últimas décadas. Y esa tasa no es sólo un número. Es la medida de sufrimientos personales y familiares que debemos enfrentar como las tragedias que son.
Los estudios sobre las “causas” del suicidio muestran que en la autoeliminación intervienen muchos factores que se consideran “causas”, entre las cuales figuran aspectos estructurales, sociales, biológicos y personales. De ello resulta que para conseguir acciones contundentes que logren evitarlo, hace falta un abordaje integral y multidisciplinario que enfrente las patologías de salud mental que inducen al suicidio, pero que no reduzcan los sufrimientos a cuestiones médicas de salud, puesto que los problemas de la libertad y el determinismo ocupan en cada persona un espacio mucho más amplio que el de la diferencia entre salud y enfermedad.
Puesto que los humanos no profesamos sentimientos idénticos y no concordamos en ideas, ambiciones y angustias, nos hace falta no sólo tener salud mental sino tener firmeza en nuestra orientación anímica, moral y espiritual.
El ser humano se construye por sí mismo, a partir de las herramientas reflexivas que le provee la filosofía, no sólo en los tratados difíciles de entender, sino también en la literatura, en los refranes, en la poesía popular y en los modismos de entrecasa con los cuales nos moldeamos por dentro.
Nuestro país necesita una verdadera reeducación filosófica, que ilumine nuestro futuro inmediato con esperanzas y con sentido humano, dándole a cada minuto el valor de 60 segundos de distancia recorrida, como enseñó el “Si” de Rudyard Kipling.
En esa siembra estamos y queremos estar, porque así lo siente y así lo afirmamos quienes construimos la nueva etapa de servicio de Radio Clarín.