En la reunión del Congreso de Intendentes con el presidente de la República, Yamandú Orsi, se alcanzó un acuerdo unánime sobre las partidas presupuestales que el Poder Ejecutivo destinará a las intendencias.
La noticia merece más que alivio y alegría: impone reflexión y aplauso institucional, porque confirma que en el Uruguay no todo es grieta, no todo es distanciamiento y no todo es confrontación.
Confirma que los hombres diferentes, las divisas diferentes y las ideologías diferentes NO impiden los entendimientos, que históricamente han sido el cimiento de los grandes avances del Uruguay –logrados por encima de partidos.
En los últimos años han crecido los destratos y los insultos, que se cuelan fácilmente desde el anonimato y la impunidad de las redes. Desgraciadamente, la insolencia y el agravio tienen cultores y seguidores. Pero, felizmente, en el Uruguay no dominan ni en el gobierno ni en la opinión pública.
Al contrario: en lo esencial, aparecen raptos de sensatez y garantías de cordura, gracias a las cuales los gobiernos nacionales pueden funcionar con o sin mayorías parlamentarias y el Congreso de Intendentes integra y armoniza a gobiernos departamentales ejercidos por partidos que luchan en las urnas pero saben buscar acuerdos para la gestión.
Es que en definitiva, hay un modo nacional de razonar y convivir, que reaparece en respuesta a la época actual, que está erizada de pésimos ejemplos -regionales y mundiales- de intolerancia y fanatismo.
Debemos defender ese modo nacional de razonar y convivir porque es el fruto de una acumulación histórica que nos da paz adentro y prestigio afuera.
Para esa defensa, el acuerdo del Presidente Yamandú Orsi con los Intendentes de tres partidos diferentes es un excelente punto de partida. Y hay que valorarlo positivamente, porque el diálogo es la más alta herramienta del sistema democrático republicano.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.