Confirmando lo anunciado unos días antes, el Presidente de Estados Unidos impuso aranceles del 50% a muchos de los productos que importa desde Brasil .algunos tan importantes como el café y la carne.

Es sorprendente y contradictorio que el gobernante de una democracia como tradicionalmente fue Estados Unidos, tenga la facultad de aumentar el impuesto aduanero y, con ello, subirle los precios a sus gobernados y levantar una barrera a la libertad de comercio.

Y es inquietante y amenazador que el 50 % arancelario sobre las importaciones estadounidenses desde Brasil, se aplique como castigo porque la Justicia brasileña puso en prisión domiciliaria al ex Presidente Bolsonaro, acusado de haber intentado dar un golpe de Estado para no entregar el poder a quien había sido legítimamente elegido.

En respuesta, Lula hizo, con arreglo a Derecho, lo que marca el orden público internacional: recurrió a la Organización Mundial del Comercio (la OMC), ante la cual desnudó la decisión de Trump como lo que es: una transgresión flagrante de los principios de libertad de comercio.

Y como corresponde a un gobernante legitimado por la Constitución y por las urnas, delimitó conceptualmente la situación, al decir: «Nuestra democracia está siendo cuestionada, nuestra soberanía está siendo atacada, nuestra economía está siendo agredida” y observó –con razón- que en los demás “tarifazos aplicados a otros países” no hubo una injerencia comparable a ésta, que agrede a la independencia del Poder Judicial brasileño.

Los uruguayos siempre debemos tomar en serio lo bueno y lo malo que ocurre en nuestra América. Esa obligación, de país abierto al mundo, nos impone NO callar nuestro profundo repudio a la intromisión inadmisible del gobernante estadounidense en la vida institucional de la hermana nación de Brasil.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.