Terminó de manera destemplada, abrupta y vergonzosa la interpelación del Senado al Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, señor Alfredo Fratti, por la compra de la estancia María Dolores en Florida.
Al cabo de horas de un debate acalorado y desordenado, se redactaron dos mociones que debían ser puestas a votación. Pero esa votación se frustró, porque el interpelante, senador Sebastián Da Silva, agravió soezmente a la persona y a la intimidad del senador Nicolás Viera. En ese momento estaba presidiendo la sesión el senador profesor Sebastián Sabini, y, ante el desorden manifiesto, resolvió levantar la sesión, al amparo de las normas del Reglamento del Senado.
El episodio no debe tomarse livianamente. No es un chiste, no es una anécdota. Lo que sucedió en el Senado es serio, es grave e implica un bochorno que debemos condenar todos, hayamos votado lo que hayamos votado.
La Banda Oriental tuvo un modo franco y caballeresco de convivir con el adversario. Ese modo de ser se refleja en las Instrucciones del Año XIII, en la correspondencia de Artigas, obviamente anterior a la Declaratoria de la Independencia y a la jura de la Constitución.
Tuvimos penosas guerras fratricidas en el siglo XIX y en el siglo XX, pero salimos de ellas con los gobernantes y los opositores respetándose y no insultándose.
La interpelación sobre la estancia María Dolores quedó mocha, sin votación, por causa de un episodio bochornoso.
Ese episodio sumó uno más en los graves retrocesos culturales que venimos soportando.
La ciudadanía, constituida en opinión pública activa, debe reclamar con fuerza que se debatan ideas y propuestas y de condenar, hasta con más fuerza, que en cada debate renovemos el pacto de señorío que implica el sistema republicano.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.