El Uruguay nunca puede ser indiferente a las desventuras institucionales, políticas y económicas de la hermana República Argentina. Las calles de Montevideo tienen muchos nombres en común con las callecitas de Buenos Aires que supo cantar en tango el poeta Horacio Ferrer. Esa comunidad de pro hombres reverenciados se apoya en una tradición histórica donde hubo coincidencia de ideales y albergue para los desterrados de una y otra margen del Plata.

Desde el sentimiento común por la libertad hay que recibir con alto interés la votación del domingo pasado en la Provincia de Buenos Aires, efectuada con una participación del Presidente Javier Milei que a nosotros, como uruguayos, nos resulta chocante e incomprensible, porque –felizmente- nuestra Constitución le prohíbe al Presidente de la República toda actividad electoral, salvo el voto, lo cual redunda en una garantía y una conciencia institucional que son prendas de honor para nuestro Uruguay.

A pesar del despliegue presidencial, los candidatos del señor Milei recibieron una contundente derrota del electorado bonaerense.

A nuestro juicio, el fracaso electoral de los mileistas debe leerse como el repudio popular a una conducción económica que quiere ignorar los sentimientos de la persona común, el repudio popular a una ideología que quiere ubicar los números macro por encima del pensamiento público y el repudio popular al uso patético que ha hecho el señor Milei, al aplicar insultos soeces, absolutamente impropios de un gobernante.

Con la ex presidenta Cristina Kirchner presa por robar al Estado, y con el actual Mandatario cuestionado por sus actitudes, y acompañado por laderos sospechosos de coimas, la Argentina está necesitando volver a cimentar su democracia. Desde nuestros sentimientos republicanos, auguramos para la Argentina que lo sucedido el domingo pasado y lo que ocurra en octubre próximo, ilumine una etapa de libertad, justicia social y reencuentro con la sensatez.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.