La encuestadora Factum hizo un relevamiento en el que preguntó a casi mil ciudadanos, quién actúa mejor: ¿la oposición o el gobierno?

Tabuladas las contestaciones, resultó que el 31% favorece al gobierno y el 10% a la oposición. La gran mayoría –casi un 60 % – consideró que ni el gobierno ni la oposición merecen hoy aplauso.

Ahora bien. Más allá de la opción planteada y más allá de los porcentajes de aprobación o rechazo, resulta relevante que las respuestas obtenidas evidencien un “alto nivel de descreimiento y desinterés por la política.

Grosso modo, más de la mitad –un 54 %- de los encuestados se mostraron desencantados con la actuación de los protagonistas a quienes votaron. Y más de la tercera parte de los ciudadanos expresaron una gran indiferencia por la política.

En verdad, duele que Factum –la encuestadora de Bottinelli- compruebe que los 40 años de esta etapa de democracia, estemos cumpliéndolos con los partidos políticos achatados y los ciudadanos distraídos. No merecen eso las viejas tradiciones nacionales, que se construyeron merced a la reciedumbre de convicciones que supieron inculcar los grandes hombres del pasado.

En la comparación con nuestros vecinos, nuestro estándar democrático resulta sensiblemente superior. Pero la indiferencia por la política encierra una amenaza que no debemos disimular, sobre todo en esta época en que en el mundo aparecen cada vez más voces que afirman que las democvracias no funcionan y surgen cada vez más gobernantes populistas que se ríen de las Constituciones, se proclaman salvadores e insultan soezmente a los opositores.

Nuestro Uruguay tiene reservas morales para que eso no ocurra.

Pero también tenemos buena memoria para recordar cómo antes de la dictadura, creíamos que ciertos golpes de Estado iban a ser imposibles en nuestro suelo…. Y muy caro pagamos la soberbia de habernos creído indemnes.

Por eso, no debemos conformarnos con la vigencia de un dialoguismo sin vibración. Al contrario: debemos buscar la discusión con esperanza, con bríos y con alma. Porque es en el debate firme que radica la mejor semilla de nuestro porvenir.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.