Con motivo de su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Presidente Yamandú Orsi se reunió con los Presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Chile, Gabriel Boric; de Colombia, Gustavo Petro; y de España, Pedro Sánchez, en un encuentro “En Defensa de la Democracia – Lucha contra el Extremismo”.
En la oportunidad, ante sus pares Orsi proclamó: “Debemos retomar la bandera de la libertad”. Al mismo tiempo afirmó que el éxito de un gobierno democrático no solo se mide en indicadores económicos, sino en la felicidad de las personas. En este sentido, consideró necesario que las democracias sean capaces de resolver los problemas de la gente, porque –dijo textualmente- “hoy en día, las sociedades se caracterizan por la disconformidad y la desesperanza, y ese es uno de los desafíos que afronta la democracia”.
Orsi expresó que la iniciativa representa una oportunidad para reafirmar compromisos compartidos, promover soluciones innovadoras y fortalecer la cooperación multilateral en un contexto de incertidumbre global y de crecientes amenazas a los valores democráticos.
Al mismo tiempo, llamó a valorizar y retomar la bandera de la libertad. Señaló –con razón- que las consignas que acompañaron las luchas por la libertad del siglo XIX han pasado a un segundo plano y subrayó que “los principios que dieron valor a las revoluciones latinoamericanas están igual o más vigentes que antes”.
La expresión fue certera y oportuna.
Desgraciadamente, la libertad personal, la libertad de pensamiento y hasta la libertad de movimiento y comunicación, están siendo arrinconadas y conculcadas por mecanismos económicos y tecnológicos que le quitan espontaneidad a nuestra vida diaria.
Antes se entraba a una oficina pública a hablar con alguien que decidía o que ayudaba a tramitar. Ahora se entra por informática, con un número de “usuario”, sin oír voz ni mirar rostro. Y todo eso aprisiona, mientras la intolerancia crece y las drogas hunden vidas en la bruma espesa de los zombis.
Por ello, debemos señalar el enorme valor de que el Presidente de la República proclame la libertad íntima de las personas, en vez de concentrarse sólo en el desarrollo económico, que algunas doctrinas han programado y han conseguido a costa de lo humano.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.