Finalmente, todo indica que, junto con las elecciones de octubre, se va a plebiscitar si se mantiene o se deroga la ley 20.130 –de Reforma de la Seguridad Social.

          Entregadas el sábado pasado las cajas con las papeletas, resulta prácticamente imposible que los descartes hagan bajar las 430.000 firmas recogidas a menos de las 280.000 que son necesarias para habilitar la votación.

          Este plebiscito es singular por la delicadeza y el tecnicismo del tema en juego, es singular porque se llama a decidir si se respeta o no la propiedad de 22.000 millones de dólares, acumulados en tres décadas con lo que  cada afiliado depositó en su respectiva AFAP y es singular, además, porque -por primera vez en democracia- habrá un plebiscito que no lo promueve un partido político sino una asociación sindical como es PIT-CNT, que tiene voz y protagonismo político específicamente en la oposición al actual gobierno.

          A todo eso se agrega una particularidad más de este plebiscito que se avecina: en el principal lema opositor –el Frente Amplio- hay discrepancias abiertas y públicas sobre la pertinencia de votar la reforma constitucional que derogaría el régimen previsional que creó la ley 20.130. Tan es así que nada menos que el precandidato Yamandú Orsi y el ex Ministro de Economía Mario Bergara –hoy senador- son contrarios a la iniciativa

          Para el futuro  inmediato del Uruguay, el tema jubilatorio es crucial, pero no es lo único importante. Tenemos pendientes de solución las tragedias diarias que genera el narcotráfico, que ha introducido métodos de coacción y venganza tan atroces como el tiroteo a niños y rebaja destinos de la pobreza a la miseria y de la lucidez del dueño de sí mismo a las tinieblas del zombi. Tenemos pendiente la reeducación nacional en valores.

          Todo eso no cabe en los dos renglones de una papeleta por SÍ o por NO y, en cambio, requiere un gran esfuerzo reflexivo del que debemos participar todos dentro y fuera de los partidos políticos.

          A la vista de que los partidos se fraccionan y que existen discrepancias internas en su propio seno, parece obvio que tenemos el deber de escucharnos y reflexionar restituyendo a nuestra democracia la idealidad y los valores que le impone la Constitución de la República.

          Al fin de cuentas, nuestra convivencia se funda en la libertad.

          Y la libertad no es sólo un derecho individual sino la mejor manera de construir un destino social.

          Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.