En la noche del jueves, la Casa Blanca publicó la nueva estrategia de seguridad nacional del presidente Donald Trump. Se trata de un documento de 33 páginas que proyecta en el mundo entero la postura de “Estados Unidos primero”.

Comunica claramente que el actual gobierno estadounidense se propone cambios, que van desde una redistribución de recursos militares en el hemisferio occidental hasta una actitud de confrontación sin precedentes con Europa y un intervencionismo político desembozado en las naciones de nuestra América Latina.

A Europa la acusa de ser débil con el islamismo y le pronostica la caída de su civilización. A América Latina la fustiga por tener gobiernos de izquierda y estar roída por el narcotráfico.

La estrategia se centra en el llamado de Trump a un “reajuste” de la presencia militar estadounidense en el hemisferio occidental para contrarrestar la inmigración, el narcotráfico y lo que describe como el auge de potencias adversarias en la región.

También incluye el objetivo de desplegar una mayor presencia de la Guardia Costera y la Armada en el vecindario oceánico, así como otros despliegues para “asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de fuerza letal” –es decir, el uso de armas mortíferas. El documento enmarca esto como parte de un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe.

Textualmente, afirma Donald Trump: “Estados Unidos debe tener una posición preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permita afirmarnos con confianza donde y cuando sea necesario en la región”.

El texto es injurioso y amenzante. Es la expresión de un gobernante populista que no tiene frenos. No se compadece con los principios de la Carta de San Francisco, cimiento jurídico de la Organización de las Naciones Unidas. Lo inspira una voluntad de poder sin límites que no tiene nada que ver con el espíritu abierto y fraternal que inspiró la fundación de Estados Unidos.

Sabemos que muchas veces el señor Trump ha ido más lejos con sus palabras que con sus hechos. Esperamos que esta vez vuelva a suceder así. Pero aun así, hay que señalar que el mundo no necesita bravatas ni amenazas, sino tino, sensatez y orientación para enfrentar las desgracias que hoy ensombrecen el destino humano.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.