Fue un 11 de diciembre como hoy, que vino a la vida Carlos Gardel, símbolo mayor del arte popular uruguayo y argentino.
Gardel es un símbolo permanente del espíritu que le dio identidad a la Cuenca del Plata. Su nombre reaparece como compositor, actor de cine y, por encima de todo, cantante excepcionalmente afinado, lo mismo cuando actuó en dúo, trío o cuarteto que cuando se consagró como solita en teatros de Europa y Estados Unidos- Con su estampa y su garganta, Gardel abrió las puertas del mercado mundial para que el tango triunfase en París y Nueva York; y mucho más que eso, Gardel sensibilizó a nuestros pueblos para cantar poesía y vibrar con sentimientos nobles, en tango, vals, chacarera, tonada y hasta en paso doble, canzonetta italiana y chanson francesa..
Acompañado con guitarras o con orquesta –en la Argentina, Francisco Canaro, en Estados Unidos Terig Tucci-, la voz y el acento de Carlos Gardel se elevaron por encima de la gran polémica sobre si nació en Toulouse, sur de Francia, o en Tacuarembó, entraña grande de nuestro Uruguay.
Por encima del lugar donde nació, Gardel es un hito en la historia espiritual de nuestros pueblos. Se consagró como ídolo en la época en que el Río de la Plata vibraba con el sueño de dos naciones que querían ser a la vez libres y democráticas, y buscaban maneras de elevarse, juntando popularidad y cultura.
Gardel –igual que los grandes ídolos del tango que lo siguieron, desde Alberto Castillo a Julio Sosa- no se desplazaba con toneladas de equipamiento ni montaba recitales para recaudar millones. Le cantó al alma, al sentimiento, al amor, al trabajo, a la lucha por la vida, en el lenguaje de la intimidad.
Por eso, Carlos Gardel no es una moda que pasa, es una voz institucional que permanece. Es un puñado de melodías y temas vitales que cambiarán de forma, pero retornarán siempre.
Y por eso, Radio Clarín –Radio con alma, que hoy llega al mundo entero- le rinde homenaje a Gardel en su cumpleaños, sintiendo que sigue siendo su artista mayor, desde el corazón de un pueblo que no quiere vivir embadurnado entre noticias policiales y decadencias, y necesita reivindicarse por el arte y la entrega, en todo aquello en que el modesto Morocho del Abasto fue un modelo de respuesta grande a las estrecheces y los misterios de su origen de changador en el Once.
Así lo sentimos y así lo afirmamos desde Radio Clarín.