La Nochebuena de 2025, en el Uruguay nos encuentra debilitados como personas, como ciudadanía y como nación.
Continuamos teniendo virtudes en comparación con otros pueblos, pero seguimos adormilados por falta de lucha de ideas, por estancamiento de la iniciativa privada y por resignación pública ante el azote combinado del narcotráfico y los crímenes barriales.
Felizmente, la Nochebuena contiene un mensaje que no depende de los hechos, que no varía con las estadísticas ni lo derrotan las calamidades.
Para los creyentes cristianos, ese mensaje se renueva y se potencia por la fe religiosa. Para los no creyentes cristianos, el mensaje navideño se vivifica y se robustece por la razón y la reflexión –que de los símbolos extraen conceptos y con los conceptos forman el ambiente espiritual donde desarrollamos nuestra vida práctica.
Por encima de las diferencias entre diferentes religiones y diversas filosofías, surge del nacimiento y la vida de Jesús un repertorio de convocatorias, a través de las cuales el religioso y el laico son llamados a cumplir juntos la misión sobrehumana de realizar valores más allá de lo bien o lo mal que les vaya en cada jornada o en cada cierre de balance.
Un economicismo malsano le hace creer a muchos pueblos –entre ellos, el nuestro- que lo más importante de la vida es la plata y que la meta de cada jornada debe ser el dinero.. Pero basta un accidente o un quebranto de la salud de un ser querido para que la realidad golpee a la conciencia y ella nos grite que, por encima de la riqueza y la pobreza, tenemos una conciencia común de valores que no se compran con dinero ni se consiguen mediante el poder infame de las armas.
Por eso, vale y tiene que valer para todos el mensaje de la Nochebuena, henchida de esperanzas por el Niño que adviene, y el mensaje de la Navidad por lo sobrehumano que vuelve a renacer en su inspiración de normas desde las cuales convivir.
Y por eso, las mujeres y los hombres de todas las edades y de todo los credos debemos hermanarnos no sólo para compartir las angustias de hoy sino para levantar el alma hacia el mañana que debemos construir, al servicio de los valores universales de lo humano que se sobrepasa a sí mismo.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín. .